Según recuerdo, hay tres libros en mi haber que leí de una sentada. Durante la noche, los tres, sin parar hasta el amanecer, a la luz del velador. Uno fue "El despertar de los lobos", de Whitley Strieber; el segundo, "La isla del tesoro", de Robert Louis Stevenson; y el tercero, "El planeta de los simios", de Pierre Boulle. Me ocuparé de este último, porque es, entre los tres, mi favorito, por lejos. viernes, 2 de septiembre de 2011
El reto de los treinta libros: día 1 - Un libro que leíste de una sentada.
Según recuerdo, hay tres libros en mi haber que leí de una sentada. Durante la noche, los tres, sin parar hasta el amanecer, a la luz del velador. Uno fue "El despertar de los lobos", de Whitley Strieber; el segundo, "La isla del tesoro", de Robert Louis Stevenson; y el tercero, "El planeta de los simios", de Pierre Boulle. Me ocuparé de este último, porque es, entre los tres, mi favorito, por lejos. martes, 8 de septiembre de 2009
El cumpleaños de Axxon y un grato recuerdo
Aquí estamos en el taller "Construcción de Universos", edición 2005. Eduardo está parado en el fondo. En el extremo derecho de la foto se encuentran Hernán Dominguez Nimo y Marcelo Eugenio Shulman. Yo luzco una camisa rosa que ya pasó a mejor vida. (Me perdonarán, pero no recuerdo los nombres de los otros dos talleristas visibles...)Reunión de consorcio
Dudé antes de cruzar el umbral de la puerta del ascensor. Me cercioré que no hubiera nadie en el palier. Una vez dentro, me vi reflejada infinitas veces en los espejos encontrados. La luz era lechosa, irradiada desde todas partes a la vez. Me pregunté una vez más que pasaría al oprimir el -1. El subsuelo. Era una posibilidad. Sencillamente había decidido ir al subsuelo porque todos aseguraban que el edificio no tenía subsuelo. Por alguna razón, la botonera del ascensor incluía el botón –1. Y por alguna otra razón, más extraña aún, en el edificio nadie parecía estar enterado de esa incongruencia. Ninguno de los viejos bulliciosos y medio sordos que vivían en los seis pisos nunca me había hecho algún comentario acerca del –1; salvo cuando le había preguntado a Gómez, mi vecino del 6°A, un viejo sesentón, engominado y mujeriego.
Me sobresalté. Extrañamente, la voz interna de la vieja empezó a dirigirse a mí, hablando sin tartamudeos. Era rara la sensación de desdoblamiento. Por un momento pude sentir como la figura borrosa que tenía enfrente de mí me oprimía la cabeza con sus dedos. Eso sólo podía significar una sola cosa: me había sobrepasado. La había matado, y los vestigios de su energía psíquica discurrían ahora sin sufrir las distorsiones de una plataforma orgánica. Ya no había cerebro, ya no había cuerpo, e instintivamente y sólo por un segundo, mi cuerpo tendió a cobijar esa energía. La liberación del alma. Tenía que aprovechar esa última inercia. Apreté con más fuerza sobre sus ojos verdes, ahora sin vida, y me dolieron los párpados, pero la vieja me habló…
lunes, 10 de agosto de 2009
Amor a bordo del 'Archie' (Impresiones de "Watchmen", el film)
Es inútil pedirle a dos almas sudamericanas y argentinas -que aún recuerdan, en el borde último de la infancia, a un Galtieri de dudosa sobriedad embarcando al país en un guerra contra una superpotencia por las Islas Malvinas-, que no se sonrían cuando ven a los "guardianes de la libertad" beber un poco de su propia medicina.)
Una bocanada de aire en medio de ese distópico universo paralelo: la escena romántica. A ambos se les llenó el pecho de esperanza y las arterias de sangre cuando finalmente Nite Owl y Silk Spectre se encontraron a bordo de la 'Archie' e hicieron el amor para despedirse del mundo.
(¿Qué más? ¿El vilo en el que cada minuto de filme mantiene a ambos hasta que una dramática vuelta de tuerca los golpea al fin? ¿Las connotaciones filosóficas de la "expulsión de dios" que supone el exilio del Dr. Manhattan a otra galaxia? ¿El sacrificio de Rorschach a causa de sus ideales? ¿Su diario, que finalmente revelará la verdad al ser publicado en un pasquín de ultraderecha?)
Él y ella se fueron a la cama con un sabor bueno y duradero en la boca. Y la habitación se convirtió en el 'Archie', y ellos se transformaron en Nite Owl y Silk Spectre, mientras Cohen desgranaba su "Hallelujah..."
viernes, 7 de agosto de 2009
Un viaje al Planeta X


- Alien hip hop
- Desert girl
- Matrix gate
- The thinking stone
- Space foam
- Poland
- Snuff
- Kingdom of dreams
- Quantum factor
El verdadero interés de escuchar un disco como Quantum (dónde sí existe musicalidad detrás del frío virtuosismo), reside en que uno puede no liarse con tanta pollirritmia y tanta miscelánea modal si sabe cómo escuchar. Hay una manera simple de disfrutar a PX: basta con descubrir la sencillez del discurso melódico que se esconde bajo tantos extremismos rítmicos y armónicos. Obviamente, es un disco que requiere muchas escuchas: no es asimilable así como así, como sucede con la mayoría de los discos de música progresiva.
Dos curiosidades. Uno: Phillips tenía que aparecer de alguna forma, pues ha mezclado el último tema del disco. Dos: el arte de Quantum, como la mayoría de los diseños de los discos de PX tiene una onda muy "ciencia ficción", mostrando imágenes sugestivas de una silla de estilo clásico, vacía, que mira hacia un mar verde como el musgo, bajo la vigilancia de un titánico mundo y su satélite (¡demasiados cercanos!) en el cielo nocturno. Todo un exolandscape, bien surrealista, como para graficar algún documental sobre astrofísica. O una pintura de los artistas de Orion's Arm Universe Project.
martes, 28 de julio de 2009
Conversaciones en el lecho conyugal
Y ella aplaza la duda para el día siguiente, porque ahora lo único que importa es encontrar el calor bajo las frazadas y entre sus brazos. ¿Acaso la felicidad no está cifrada en este instante de búsqueda y contacto? ¿Le hará falta otra cosa?
Y se duerme después que él.
sábado, 25 de julio de 2009
Las visiones peligrosas de la New Wave

Por otra parte, se comienza a usar el concepto de la "entropía", derivado de las leyes de la termodinámca, como sinónimo del caos progresivo en el cual se sumen las vidas de los personajes, la sociedad, la ecología del planeta y el cosmos mismo. Y aunque podemos afirmar que tal metáfora fue, muchas veces, utilizada sin el rigor científico adecuado, (si es que nos ponemos exquisitos), no se puede dejar de ver que su contundencia ha resultado muy acertada en obras como "En las fauces de la entropía", cuento de mi admirado Robert Silverberg. Haré un breve repaso de los relatos de cada volumen, y al final, les dejaré mi top ten:

8) La región de los grandes caballos - R. A. Lafferty: difícilmente Lafferty escriba algo aburrido, y aquí vuelve a demostrar la veracidad de esta afirmación. Una imaginativa explicación que sitúa las coordenadas del suelo dónde nacieron los gitanos, y que termina con una broma hacia los pobladores de Los Ángeles.
- Jinetes del salario púrpura, Philip José Farmer
- Por siempre y Gomorra, Samuel Delany
- El merodeador en la ciudad al borde del mundo, Harlan Ellison
- La fe de nuestros padres, Philip K. Dick
- Ángeles del carcinoma, Norman Spinrad
- Si todos los hombres fueran hermanos, ¿dejarías que alguno se casara con tu hermana?, Theodore Sturgeon
- La raza feliz, John T. Sladek
- Moscas, Robert Silverberg
- Auto-da-fe, Roger Zelazny
- Encuentro con un rústico, Jonathan Brand
martes, 2 de junio de 2009
Ceder la batuta
lunes, 1 de junio de 2009
Estar en movimiento
De izquierda a derecha y de arriba abajo: Yo (el burro por delante), Teresa Pilar Mira (la Le Guin argentina); su esposo: el vasco a muerte Guillermo Echeverría; Pablo... (¿? Lindo momento para descubrir que no sé su apellido...); Gustavo Campanelli (el jovial GeDeCe); Gustavo Villada (cordobés de pura cepa); Laura Ponce (¿qué puedo decir?) y Matt Shield (el genial creador del alien Federico.)
¡Así que puedo afirmar que sigo en movimiento, lo cual ya es mucho decir! No voy a parar de escribir, me repito cada día. Aunque cueste, y a pesar de que, por momentos, no crea en lo que hago. No voy a parar.
lunes, 2 de marzo de 2009
Poemario de Tünngrel
De todos modos, aquí les dejo mi poema pa' que lo disfruten. Hay que decir que esta poesía es de las primeras del Poemario de Tünngrel, la colección de poesía de CF en la que estoy trabajando, sobre la que pueden leer algo más en la anterior entrada de esta etiqueta. Toda la idea surgió gracias a una de las consignas del taller literario virtual Forjadores, impulsada por la escritora Paula Salmoiraghi. ¡Gracias a Paula y a todos los Forjadores que enriquecieron el poema con sus sugerencias!
Caímos como granizo sobre olas de mercurio.
Como grandes pájaros muertos.
Burbujas de un paraíso ya corroído, tan espurio,
fueron nuestro único puerto.
Blindajes ciegos nos arrancaron las alas inútiles.
La deshonra vistió los cuerpos.
Metales fieros preservaron nuestras vidas fútiles.
Pero somos pájaros muertos.
Y las lágrimas que lloramos
se diluyeron en el océano.
Nos deslizamos a través de las corrientes ácidas.
Vimos jardines submarinos,
que conjuraron el pesar con sensaciones plácidas.
Huertos feraces y ambarinos.
Y allí descubrimos a la niña de feroz belleza,
con su faz de rasgo taurino,
trenzando con madreperla sus rojas guedejas.
Nos mostró su mundo marino.
Y las penas que ahuyentamos
se anegaron en el océano.
Muchacha de labios carnosos y senos de yodo
que seguimos hasta la playa.
Lloró con angustia al vernos vestidos de plomo,
y desgarró su nacarada malla.
Bajo los soles moribundos y las nubes desfasadas,
su cuerpo de exquisita talla
descolló con la inocencia de la piel nunca besada.
Ella abrió su virginal agalla.
Y los flujos que derramamos
confluyeron en su océano.
La alborada descubrió la huella orgiástica en la arena,
iluminando los cuerpos expuestos.
¡El blindaje amaneció tan lejos de nuestra tez morena
que nos hirieron los rayos funestos!
Y entonces celebró la mujer de facciones de toro
la conservación de sus huertos.
Su pelo cano, sus pechos resecos, rieron sin decoro
de los grandes pájaros muertos.
Y las alas que ofrendamos
revolotearon en el océano.



