En esta bitácora personal, un poco de todo aquello que me define. Impresiones, expresiones, descompresiones. CF, fantasía, terror. Música. Vida. Y otras yerbas...

martes, 8 de septiembre de 2009

El cumpleaños de Axxon y un grato recuerdo


Axxon cumple 20 años y lo festeja con un super especial número 200 que promete ser de re-chupete. Así lo asupician el editorial de Eduardo Carletti, las Ficciones Breves ganadoras de la Convocatoria que en su momento había hecho la revista (primeros premios y finalistas); "La canción de Maguerra", novela de Alejandro Alonso; y las Cartas axxonicas, que en este antólogico número, lógicamente, destilan una honda emoción y conjuran una multitud de recuerdos muy atesorados, de puño y letra de cada uno de los axxonitas que los protagonizaron.

Bastan las lecturas del editorial y de este especial Correo de Lectores para descubrir cuánta historia hay detrás de veinte años, cuántos sueños concretados, cuántas metas aún pendientes, y cuánta fidelidad y amistad, que fueron los cimientos firmes sobre los cuales prosperó el trabajo.

Yo también envié mi humilde misiva. Y allí expreso cuánto significa Axxon para mí, y cómo fue que la descubrí. Menciono que lo maravilloso de ese tiempo se debió a una sumatoria de experiencias iniciáticas, ya que, junto con la revista, también conocí la Fundación Ciudad de Arena donde Eduardo Carletti y Alejandro Alonso dictaban el taller "Construcción de Universos". Allí comencé a aprender cómo escribir, a entrenarme para poder trasladar mis ideas de la cabeza o el alma al papel.

Al mismo tiempo que la actualización de Axxon (y curiosamente), Alejandro Alonso escribió un artículo, "El semillero de la CF argentina", en su columna en Literatura Prospectiva, que versa sobre la labor y los frutos de los talleres literarios, tanto presenciales como virtuales, entrevistando a cuatro escritores argentinos muy, pero muy buenos: Laura Nuñez, Germán Amatto, Ric Giorno y Hernán Dominguez Nimo, de los cuales, los últimos dos son amigos. La nota está ilustrada con algunas fotos. Y entre ellas se halla esta imagen que me trae hermosos recuerdos:

Aquí estamos en el taller "Construcción de Universos", edición 2005. Eduardo está parado en el fondo. En el extremo derecho de la foto se encuentran Hernán Dominguez Nimo y Marcelo Eugenio Shulman. Yo luzco una camisa rosa que ya pasó a mejor vida. (Me perdonarán, pero no recuerdo los nombres de los otros dos talleristas visibles...)

Fueron dos meses en los cuales, semanalmente, nos reuníamos a escuchar los conceptos de Edu y Ale respecto del arte de elaborar universos literarios verosímiles. De esa forma me enteré que el personaje es la fracción consciente del universo que estamos construyendo; que ambas partes, la consciente y la inconsciente, deben oponerse de alguna forma en el transcurso de la trama; que es necesario hacer fichas de los personajes, lo más completas posible (aunque el lector no llegue a leer todos esos datos, de alguna forma percibirá que es un "ser entero"); que el universo literario debe ser consistente y coherente, y que para ello se deben ensamblar con precisión las leyes reales y las inventadas por el escritor; que es imprescindible reescribir, una y otra vez, hasta que sintamos que el relato está acabado... Y un sinfín de consejos más.

De ese taller salió Reunión de consorcio, que ganó una mención en el Premio Andrómeda 2005, un relato que me enorgullece. Me pareció una buena idea mostrar el primer bosquejo del cuento (el texto que sigue debajo), sólo para ilustrar cuán importante es el trabajo del taller, pues verán que la narración original es muy distinta a su versión acabada, la cual es el producto de muchas, pero muchas reescrituras. Si se toman el trabajo de comparar, podrán darse una idea de lo que les digo.

Así que tallereen, que es lo mejor para aprender a escribir. Slds!!!

Reunión de consorcio

Dudé antes de cruzar el umbral de la puerta del ascensor. Me cercioré que no hubiera nadie en el palier. Una vez dentro, me vi reflejada infinitas veces en los espejos encontrados. La luz era lechosa, irradiada desde todas partes a la vez. Me pregunté una vez más que pasaría al oprimir el -1. El subsuelo. Era una posibilidad. Sencillamente había decidido ir al subsuelo porque todos aseguraban que el edificio no tenía subsuelo. Por alguna razón, la botonera del ascensor incluía el botón –1. Y por alguna otra razón, más extraña aún, en el edificio nadie parecía estar enterado de esa incongruencia. Ninguno de los viejos bulliciosos y medio sordos que vivían en los seis pisos nunca me había hecho algún comentario acerca del –1; salvo cuando le había preguntado a Gómez, mi vecino del 6°A, un viejo sesentón, engominado y mujeriego.

-¡No, pimpollo, no hay subsuelo en este edificio! ¡Je, je, je…! Lo que pasa es que pusieron la botonera de otro ascensor cuando colocaron este- Pimpollo. Viejo baboso…

No había subsuelo en el edificio. Bien. Por lo tanto no debía suceder absolutamente nada si pulsaba el –1. Apreté el botón.

El display de números rojos empezó a titilar. 5… 4… 3… Debía detenerse en la planta baja, pensé… 2… 1… Pero los números seguían trepando por el display… 0… y entonces hubo una trepidación muy leve… –1. Por fin. Noté que el corazón se me aceleraba.

Me miré en los espejos. La transpiración me chorreaba por la cara. Hacía mucho calor, un calor asfixiante. Antes de que se abrieran las puertas pasó una eternidad, luego hubo un leve siseo, y...

…Oscuridad y calor. Una amalgama intensa y dulzona de olores: sudor, humo, excrementos y orina. Unas lenguas de luz fluctuante se movieron, mostrándome el techo irregular de una cueva. Entonces escuché las voces. Era un idioma desconocido, hablado a gritos, y el volumen de las voces iba aumentado. Una llama se acercó rápidamente flotando en el aire. Resultó ser una tea que parecía venir cabalgando sobre el brazo de un hombre barbudo, semidesnudo, de quijada prominente, que corría apenas erguido, seguido por dos o tres mujeres sombrías, demasiado peludas, y con grandes senos colgantes, última impresión esta que se acentuaba por la posición encorvada. Todos los gritos iban dirigidos a mí, y aunque ininteligibles, sonaban muy amenazadores.

Apreté el botón de cierre, y antes que las puertas se cerraran por completo, pude ver a la luz trémula de la antorcha unos dibujos primitivos sobre las paredes de la cueva que lindaban con el ascensor. Figuras de cuadrúpedos perseguidas por bípedos armados con lanzas, o algo por el estilo. Los violentos golpes sobre la chapa de la puerta acerada me recordaron que debía salir de allí. Pulsé el 6.

Cuando el ascensor se detuvo, exhalé la respiración contenida. Los espejos me mostraban agitada.

Salí del ascensor y verifiqué que las puertas estaban abolladas. O sea que los golpes habían sido reales, al igual que los puños que las habían golpeado y los poseedores de esos puños; que suponía, tenían que ser los seres cavernícolas que había visto en esa cueva.

Ahora no tenía dudas. Sólo tenía que conocer el impacto.

Al día siguiente nadie hizo ningún comentario acerca las abolladuras en las puertas, lo que hizo que esperara un poco más.

Por eso me sentí aliviada cuando ese mismo día me citaron para participar de una reunión de consorcio. Llegado el momento, obviamente no tuve que relatar lo sucedido, porque todos los ancianos del edificio ya sabían que había bajado al subsuelo.

-Bueno, Miller, ahora usted comparte nuestro secreto más celosamente guardado- me dijo Enriqueta Kacheburskyj, la vieja polaca del 4°C, presidenta del consorcio. Tenía unos ojos de un verde lavado donde podía verse como asomaba la telaraña de unas cataratas incipientes. Debajo del pelo pajizo que en otro tiempo debía haber sido rubio, se extendía una maraña de arrugas mayoritariamente verticales. Supongo que es el resultado de un rostro curtido por la amargura. De brazos cruzados, y con señales visibles de profundo descontento por tener que develar un misterio arcaico, la vieja me miró fijamente por sobre los anteojos gruesos con marco de carey y siguió hablando- Usted pudo comprar el departamento 6°B gracias al señor Gómez, quien logró convencernos para que aceptáramos venderle el tres ambientes que había quedado disponible.

Más le valía que los convenciera después de tanto sacrificio. Desgraciado.

-Usted es la primera persona en muchos años que compra un departamento en este edificio. Tengo entendido que Gómez le informó detalladamente cuales son las reglas de este consorcio. Pero usted no podía quedarse quieta. Tenía que ir al subsuelo.

La polaca miró de reojo al viejo, quien, en contraste con ella, estaba arrugado horizontalmente, la frente como una persiana americana, seguramente de tanto reír, puesto que el viejo no podía decir dos palabras sin barbotar por el costado de la boca manchada su “je, je” irritante. De alguna manera, había un reproche insinuado para Gómez, puesto que yo era su protegida frente a los demás. A pesar de los recaudos que tomaba, todos sabían que era un pervertido. ¡Viejo asqueroso! A medida que iba confirmando mis sospechas, más ganas de liquidarlo me venían.

-Je, je, je… Miller, le dije que no había subsuelo en este edificio…

-Ahora debemos hacerla partícipe de este juego- continuó la vieja mientras se alisaba la pollera marrón y se acomodaba el pulóver escote en “v” color verde, bajo el cual asomaba una camisa abotonada hasta el cuello que había sido blanca, y que ahora amarilleaba por añeja- Dígame ¿por qué fue al subsuelo?

Todos los ancianos clavaron sus ojos cansados en mí. Me sentía como si estuviera rindiendo cuentas frente a mis treinta abuelos malhumorados por una travesura de nieta consentida. Me sonrojé.

-Sólo por curiosidad, señora…

-¿Sería usted tan amable de contarnos lo que vio?

-Pues… realmente no estoy segura de lo que vi…- Fingí que dudaba porque siempre es recomendable obtener más confirmaciones antes de actuar. Y porque quería indagar un poco más.

-Sólo cuéntenos. Sin temor.

-Bueno, tras las puertas del ascensor creo haber visto una cueva prehistórica…- dije, titubeando.

-Entonces el loop ha comenzado nuevamente- le dijo a la polaca un viejo de cuerpo menudo y enjuto, que ocultaba la calvicie bajo una boina grasienta y hablaba con acento inglés. Se llamaba O’Reilly.

Loop… Bingo. Pero quería averiguar un poco más.

Kacheburskyj ignoró al inglés, y me siguió interrogando.

-¿Pero vio alguna persona, MIller?- La voz de la vieja denotaba impaciencia.

-Pues… Sí, si. Al menos parecían personas. Un hombre con una antorcha y unas dos o tres mujeres. En realidad, su apariencia era la de hombres prehistóricos. Supongo que así se habrían visto los neandertales. Eran peludos, estaban casi desnudos, y hablaban (o mejor dicho, gritaban) un idioma gutural.

-¡Mujeres primitivas! ¡Eso si sería algo nuevo! Je, je, je…

-¡Basta, Gómez! Te recuerdo que tú insististe en meter a la joven en el edificio. Y espero que no intentes hacer lo que estás pensando con ese cerebro asqueroso. Miller, ¿no salió usted del ascensor?

-¡No! No tuve el valor…

-Entonces usted no trajo nada de ese sitio, ¿no?

-No.

-Bien- El alivio se pintó en la cara fruncida de la vieja polaca- ¿Podría alguien explicar a la jovencita de que se trata todo esto? Gracias.

Ahora venía lo bueno.

Todos esperaron en silencio, reticentes, hasta que bajo la mirada instigadora de Kacheburskyj, O’Reilly respondió a la pregunta:

-Ese ascensor es una especie de máquina del tiempo. Para ser exactos, se trata de un loop en el continuo espaciotemporal… Un ciclo que se repite infinitamente…

Y me soltaron una explicación aburridísima…

Que el dispositivo sustentaba un campo en el cual se había encapsulado un segmento comprimido del continuo espaciotemporal. Que ese segmento se reproducía una y otra vez, y que podíamos verlo como una película que se pasaba infinitas veces, sólo que ese flujo cronológico alterno discurría más velozmente que el tiempo normal. Que el segmento del continuo espaciotemporal que se repetía en el ascensor estaba comprendido entre algún día perdido en la prehistoria y el hoy. Que el loop se iba acrecentando día a día y cada vez se demoraba un poco más en completar el ciclo…

-Es como si la longitud de la cinta de esta película que se proyecta sin cesar fuera aumentando, entonces cada vez la película es más larga y hay más imágenes para mostrar- dijo en un momento el viejo llamado Cristóbal, del 3°C, mientras mordisqueaba su pipa. Buena analogía la de la película cuya duración aumenta.

Y me siguieron explicando que, sencillamente, había que saber con precisión en que momento apretar el -1, para caer en el “cuando” buscado. Un error de segundos podía costar años enteros. En cuanto al “donde”, se utilizaba también la botonera para ingresar las coordenadas del lugar al que se quiere arribar, pero con códigos más complejos… En fin, me sentía una estúpida al fingir asombro. Recuerdo que el escocés se acomodaba continuamente la boina y Cristóbal mordía ansiosamente su pipa mientras disertaban. Por último habló la vieja polaca.

-Creemos que se trata de un artefacto que ha sido olvidado en el pasado de alguna civilización muy avanzada (que, suponemos, es nuestro presente) por alguna causa que no conocemos. Todo esto lo hemos deducido al leer las instrucciones que hemos hallado en una placa de titanio oculta en un panel del ascensor.

Pregunté:

-¿Qué esperan de mí, al contarme todo esto?

-Su complicidad para seguir manteniendo en secreto el uso que le damos al ascensor. ¿Nunca se ha preguntado Miller porque somos todos ancianos en este edificio? Seguramente que sí. Ahora responderé yo a su interrogante…

Pero no estaba dispuesta a oír más explicaciones. Levanté mi mano derecha y tracé un arco en el aire con la palma abierta… El congelador. Todos los viejos se quedaron duros, petrificados. Sólo desperté a la polaca, pero la dejé inmovilizada. Puse mis anulares sobre sus ojos gastados. Su mirada decía que estaba asustada. Su mente era como un ratón desquiciado corriendo de un extremo a otro en una jaula estrecha. Sé que es duro estar consciente en medio de la cronosuspensión. Pero la vieja era fuerte, iba a aguantar. Y yo necesitaba saber.

Cerré los ojos. Las imágenes empezaron a fluir velozmente por mi cerebro. Demasiado rápido. Presione suavemente sobre las órbitas de la vieja. Me relajé. Entonces el flujo aminoró. Y empecé a escuchar la voz interna de la polaca…

Todos somos supervivientes… mmm… Yo escapé de Auschwitz en 1943… Oh, Dios. O’Reilly del Titanic…. 1912… mm-mmm… Cristóbal Blatter del zeppelín Hindenburg… 1937… Don Osvaldo Lepori de la ESMA…. Gobierno militar año 1977… Oh, Dios, oh Dios. Que me está haciendo… mmm-m… Augusto Bercozzi, ex policía asesinado en un asalto… 1955…. Elena Gregorio, un ómnibus sin frenos… 1962… González, baleado en un cabaret… 1935… Por Dios, que me está haciendo… m-m-mmm-m…

Seguí sondeando, seguí sondeando, hasta que en lo profundo hallé un núcleo luminoso. Me sumergí en él…

Mi nieta, Olga Kacheburskyj… m-mm-m-mmm….

Abrí los ojos. Ahí estaba la nieta, sentada en un sofá. Una de las viejas que había congelado. Sus ojos eran verdes como los de la polaca… Volví a cerrar los míos antes que el flujo se debilitara. Presioné un poco más sobre las cejas de la vieja, y entonces también gusté, palpé y olí. Logré entonces una empatía casi completa. Ahora a través del estrecho vínculo abuela-nieta, yo podía ser la nieta de Kacheburskyj…

Bajo al subsuelo en el ascensor… las puertas se abren… atravieso el esfínter en el espaciotiempo… Oh, Dios… No por favor… Por favor… qj-quej-qjj… me meto en la cámara de gas… Que horror, que horror… Dios ayúdame a encontrarla… la busco entre los cuerpos flacos y desnudos… qq-qejq… todos me aferran y piden ayuda… entre los gritos de horror… ahí está mi abuela… por Dios… parece asfixiada… qj-quej-qjq…

Hubo un destello, y fui expulsada del núcleo. Estaba llevando a la vieja al límite de su resistencia emocional. Pero insistí un poco más. Ahora yo era la Enriqueta Kacheburskyj de 1943…

Me ahogo, por Dios, me ahogo… oscuridad, luz, oscuridad… mm-mmm-m… veo a una joven que se acerca… me carga al hombro sin mucho esfuerzo… y traspasamos un umbral… m-mm-mmm…

Luz… y oscuridad nuevamente… Y ahora yo era la Enriqueta Kacheburskyj del presente…

Qué pesadilla para mi chiquita… Y ahora usted, Miller, tiene el privilegio de conocerme…

Me sobresalté. Extrañamente, la voz interna de la vieja empezó a dirigirse a mí, hablando sin tartamudeos. Era rara la sensación de desdoblamiento. Por un momento pude sentir como la figura borrosa que tenía enfrente de mí me oprimía la cabeza con sus dedos. Eso sólo podía significar una sola cosa: me había sobrepasado. La había matado, y los vestigios de su energía psíquica discurrían ahora sin sufrir las distorsiones de una plataforma orgánica. Ya no había cerebro, ya no había cuerpo, e instintivamente y sólo por un segundo, mi cuerpo tendió a cobijar esa energía. La liberación del alma. Tenía que aprovechar esa última inercia. Apreté con más fuerza sobre sus ojos verdes, ahora sin vida, y me dolieron los párpados, pero la vieja me habló…

Según los registros yo estoy muerta. Pero ya ve, hemos infringido las leyes del destino. Todos nosotros somos infractores. Somos una anomalía. No sólo nosotros, que regresamos de la muerte, sino también los rescatadores. Mire a mi nieta. Tiene treinta años, pero parece una vieja. Es el altísimo precio que pagó por rescatarme. Esos minutos de tiempo comprimido en Auschwitz significaron varias décadas para su cuerpo. En mi caso, tenía veinticinco cuando estaba muriendo en la cámara de gas, han pasado más de catorce años desde mi rescate. Por lo tanto hoy tengo treinta y nueve años. Pero también luzco como una anciana. El traspaso por el esfínter espaciotemporal me avejentó casi instantáneamente, a causa de las severas distorsiones fisiológicas que produce el disloque cronológico. A todos los rescatados nos pasó lo mismo. Aunque no nos podemos quejar. Fuimos devueltos a la vida para vivir una vejez prematura, pero estamos vivos al fin de cuentas. Y en cierto modo, hasta podríamos decir que somos felices…Todos en este consorcio podríamos contarle una historia parecida… Nuestros hijos, sobrinos, y nietos, los habitantes originales de este edificio, hallaron la inscripción en el ascensor, y pusieron en marcha el dispositivo. Ellos nos rescataron, jovencita. Nos rescataron de la muerte… Porque nosotros deberíamos estar muertos, Miller… Yo fui la primera. Y luego mi nieta y yo organizamos los siguientes rescates. Nos rebelamos al destino de muerte…

Y el flujo se agotó, diluyéndose suavemente, y el ente que había sido Enriqueta Kacheburskyj se integró al tejido universal del continuo; como si una paz infinita se abatiera sobre ella y por fin fuera absuelta de su pecado: cambiar los designios de… ¿el destino…? ¿Dios…?

Retiré mis anulares de su cabeza, y el cuerpo se desplomó inerte sobre la alfombra. Todos los viejos seguían congelados, duritos. Había averiguado todo lo que quería saber. Actué rápidamente, ya nada tenía que hacer allí. Salí del departamento en el cual estábamos reunidos. En cada piso coloqué explosivos en las puertas del ascensor. Por último retiré la placa de titanio que, efectivamente, estaba escondida debajo de uno de los paneles.

Tuve que refrenar las lágrimas al pensar en la vieja y su nieta; y en las otras historias, que no conocía, pero que podía entrever. Los viejos que habían muerto, y sus hados que los rescataban antes de morir usando el ascensor. Uso novedoso, por cierto, para un transpositor espaciotemporal.

Aún faltaba una cosa más. Me acerqué a Gómez. Sin descongelarlo, lo desperté. Le bajé los pantalones y le vacié el cargador en la entrepierna, mirándolo a los ojos aterrados con toda la furia de la que fui capaz.

-¡Viejo asqueroso, viejo asqueroso…!

Sintiéndome un poco mejor, bajé por las escaleras y salí a la calle. El día era soleado. Me decidí firmemente a no acatar nunca más órdenes que me rebajaran. Ningún maldito transpositor olvidado por los estúpidos de Logística valía tanto como para que me dejara violar por ese viejo cerdo para poder entrar en el edificio… Pero, claro, debemos evitar a cualquier precio que nuestra tecnología sea usada inadecuadamente por los primitivos… Idiotas.

Supe luego que la explosión se había escuchado a cincuenta cuadras de distancia. No aguante más y lloré.

lunes, 10 de agosto de 2009

Amor a bordo del 'Archie' (Impresiones de "Watchmen", el film)

Esa noche miraron Watchmen. Ella bebía sopa instantánea; él, un té muy azucarado. La película los atrapó, con garras invisibles, ineludibles.

Desde el comienzo, la música maquillando las imágenes; calidoscopios sonoros que seducían, que invitaban a perderse, como laberintos de ligustros primaverales: Dylan, agua regia sobre las palmas y el vientre; Cohen, mellando la flamante liturgia pop con sus guturales calaturas; la naif melodía del silencio, vislumbrada por la clarividencia de Simon; la furia de Hendrix, lanzando rayos que resquebrajaban la pista de aterrizaje y el mástil de su Stratocaster.

Ambos se perdieron en esos laberintos, pero el guión desenrrollaba para ellos una cuerda hecha con jirones de seda y tiras de látex.

Ella, en silencio, descubría; él hablaba, repitiendo lo que ya le había relatado hasta el hartazgo. Pero sabía callar justo a tiempo, porque captaba las alarmantes vibraciones que ella emitía antes de la temible reacción: un leve parpadeo, el fugaz acto de morderse el labio inferior, o un rápido cruce de piernas.

(La mente está llena de ucronías, una plaga que florece en la humífera imaginación. Solemos llamarlas "fantasías". La película resuena en esas cajas de Pandora, rebusca hasta que encuentra paralelos, identidades. El racconto ucrónico los pasea a ambos por sus propias ensoñaciones. Están maravillados. Si la verosímil trama de Moore despierta ecos adormecidos tras sus ojos atentos, entonces las impactantes imágenes creadas por Gibbons los golpean hasta producirles glaucomas: la máquina decodificadora Snyder funciona bastante bien...)

Los dos se dejaron encantar por Laurie Juspeczyk, por sus interminables piernas, su niñez magullada y su ingenuidad salvadora; y fueron imbuidos por la pena ante las miradas que Dan Dreiberg clavaba en ella. Se horrorizaron frente a la crueldad de Rorschach, ira que no pretendía ser otra cosa que un tortuoso camino de redención. Se dejaron fascinar por el entrenamiento del Dr. Manhattan, en su transición hacia la inhumanidad. (En su fuero interno, los dos discreparon con los titulares patrioteros: la consecuencias del accidente sufrido por Osterman no se podían calificar como 'poderes divinos'.) Sospecharon de la amabilidad andrógina de Veidt, pero a la vez pudieron entender las raíces de su megalomanía. Y observando al Comedian, pasaron de la repugnancia a tratar de analizar sus discursos, de descubrir las motivaciones que lo empujaban.

(El héroe proscrito y odiado es una figura muy fuerte. Es imposible que el "sueño americano" satirizado de tal forma, no produzca cierta satisfacción en dos almas del tercer mundo, que saben muy bien qué son los gobiernos de facto, que están acostumbradas a la corrupción que destilan las clases dirigentes sin sensibilidad social. Por eso, no sólo es dantesco ver a Nixon enquistándose en el poder indefinidamente y encubriendo el escándalo del Watergate -imposible pasar por alto la alusión de la dupla Moore-Gibbons al asesinato de los periodistas Bernstein y Woodward, imposible no ver al Comedian disparando a Kennedy-. También resulta risueño, como cuando ese Nixon -casi tan caricaturizado como los muñecos del clip "Land of confusion", de Génesis-, sopesa tan impersonalmente la relación 'costo-beneficio' de un bombardeo atómico a la URSS en plena 'Guerra fría'.

I mustve dreamed a thousand dreams
Been haunted by a million screams
But I can hear the marching feet
Theyre moving into the street.

Now did you read the news today
They say the dangers gone away
But I can see the fires still alight
There burning into the night.

Theres too many men
Too many people
Making too many problems
And not much love to go round
Cant you see
This is a land of confusion.

This is the world we live in
And these are the hands were given
Use them and lets start trying
To make it a place worth living in.

¡Ooh! Superman, ¿where are you now
When everythings gone wrong somehow?
The men of steel, the men of power
Are losing control by the hour.

This is the time
This is the place
So we look for the future
But theres not much love to go round
Tell me why, this is a land of confusion.

This is the world we live in
And these are the hands were given
Use them and lets start trying
To make it a place worth living in.

I remember long ago -Ooh when the sun was shining
Yes and the stars were bright
All through the night
And the sound of your laughter
As I held you tight

So long ago -I wont be coming home tonight
My generation will put it right
Were not just making promises
That we know, well never keep.

Too many men
Theres too many people
Making too many problems
And not much love to go round
Cant you see
This is a land of confusion.

Now this is the world we live in
And these are the hands were given
Use them and lets start trying
To make it a place worth fighting for.

This is the world we live in
And these are the names were given
Stand up and lets start showing
Just where our lives are going to.

"Land of confusion", Genesis

Es inútil pedirle a dos almas sudamericanas y argentinas -que aún recuerdan, en el borde último de la infancia, a un Galtieri de dudosa sobriedad embarcando al país en un guerra contra una superpotencia por las Islas Malvinas-, que no se sonrían cuando ven a los "guardianes de la libertad" beber un poco de su propia medicina.)

Una bocanada de aire en medio de ese distópico universo paralelo: la escena romántica. A ambos se les llenó el pecho de esperanza y las arterias de sangre cuando finalmente Nite Owl y Silk Spectre se encontraron a bordo de la 'Archie' e hicieron el amor para despedirse del mundo.

(¿Qué más? ¿El vilo en el que cada minuto de filme mantiene a ambos hasta que una dramática vuelta de tuerca los golpea al fin? ¿Las connotaciones filosóficas de la "expulsión de dios" que supone el exilio del Dr. Manhattan a otra galaxia? ¿El sacrificio de Rorschach a causa de sus ideales? ¿Su diario, que finalmente revelará la verdad al ser publicado en un pasquín de ultraderecha?)

Él y ella se fueron a la cama con un sabor bueno y duradero en la boca. Y la habitación se convirtió en el 'Archie', y ellos se transformaron en Nite Owl y Silk Spectre, mientras Cohen desgranaba su "Hallelujah..."

viernes, 7 de agosto de 2009

Un viaje al Planeta X

Hoy me saco las ganas de hablarles de una banda sorprendente: Planet X. El disco: Quantum.






Planet X es una idea del virtuoso tecladista Derek Sherinian, miembro de Dreamtheater hasta el año 2000, cuando decide dejar esa agrupación para terraformar a su propio planeta musical.

Estamos hablando de una de las mejores bandas de metal progresivo del mundo, sin duda. Y me sabrán disculpar los fans de Dreamtheater, pero PX es mucho mejor banda. Rotunda, bestial, futurista y capaz de ejecutar lo imposible.

Originalmente, la formación fue Sherinian y Virgil Donatti en batería (¡No se puede creer cómo toca este muchacho! Es como un híbrido entre Simon Phillips y Bill Brufford. No sé si queda claro...) Completaba la partida, -al decir de Steve Vai- "el increíblemente alucinante" Tony MacAlpine, quien tocó guitarras y bajo en los discos de estudio. (Para los shows contaban con la presencia de Billy Sheehan en bajo.) Pero luego (en el año 2004) MacAlpine y Sheehan se retiraron para integrar la mega banda de Vai.

Por lo tanto, hoy Planet X es la dupla Sherinian-Donatti; y los satélites que orbitan en torno de él y completan el sistema en Quantum son Jimmy Johnson y Rufus Philpot en bajo, y los guitarristas Brett Garsed (afamado sesionista, colaborador de muchos artistas, entre ellos el australiano John Farnham), y el señor inglés Allan Holdsworth, rey de la fusión y el jazz rock.

Los tracks de Quantum: 
  1. Alien hip hop
  2. Desert girl
  3. Matrix gate
  4. The thinking stone 
  5. Space foam
  6. Poland
  7. Snuff
  8. Kingdom of dreams
  9. Quantum factor
Sello: Inside Out - Año: 2007

El verdadero interés de escuchar un disco como Quantum (dónde existe musicalidad detrás del frío virtuosismo), reside en que uno puede no liarse con tanta pollirritmia y tanta miscelánea modal si sabe cómo escuchar. Hay una manera simple de disfrutar a PX: basta con descubrir la sencillez del discurso melódico que se esconde bajo tantos extremismos rítmicos y armónicos. Obviamente, es un disco que requiere muchas escuchas: no es asimilable así como así, como sucede con la mayoría de los discos de música progresiva.

Esta idea de simpleza melódica se advierte en casi todos los temas (que por cierto, son instrumentales: PX no escribe letras.) Pero se destaca especialmente en "Alien hip hop, Desert girl", "The thinking stone", "Poland" y "Quantum factor". O sea, se trata de temas muy complejos y rebuscados, pero que a la vez contienen ideas musicales no sólo accesibles, sino también disfrutables, para un oido acostumbrado a las manías del progresivo.

Creo que el factor más impactante en el resultado global de Quantum es la increíble versatilidad de Donatti, y los pocos pero maravillosos solos de Holdsworth (en "Desert girl", "The thinking stone".) Particularmente, me ha gustado más el bajo de Johnson que el de Philpot.
 
Sin embargo, creo que la solvencia de Brett Garsed se merece una nota aparte. Parece que por alguna cuestión peliaguda, el caballero Holdsworth, no ha podido terminar toda la labor prevista para esta colaboración con PX. Y allí apareció el violero australiano con su ESP, listo para agregar un sonido más blusero y sucio al proyecto, en contrapartida de la limpia digitación de Holdsworth, que rivaliza en perfección con los solos de synth lead de Sherinian. Justamente, la reconfortante "suciedad metededos" de Garsed es la que aporta algo de "humanidad" a temas como "Alien hip hop", cuyo solo es increíblemente bonito. (Es imposible no recordar a Larry Carlton cuando se lo escucha en este disco.)

Dos curiosidades. Uno: Phillips tenía que aparecer de alguna forma, pues ha mezclado el último tema del disco. Dos: el arte de Quantum, como la mayoría de los diseños de los discos de PX tiene una onda muy "ciencia ficción", mostrando imágenes sugestivas de una silla de estilo clásico, vacía, que mira hacia un mar verde como el musgo, bajo la vigilancia de un titánico mundo y su satélite (¡demasiados cercanos!) en el cielo nocturno. Todo un exolandscape, bien surrealista, como para graficar algún documental sobre astrofísica. O una pintura de los artistas de Orion's Arm Universe Project.
 
En definitiva: Quantum es un disco que vale la pena tener. Metal progresivo del mejor. Es imposible no arribar en un ignoto mundo de armónicos al escucharlo. ¡Nada menos que el Planeta X! (Y que quede claro que no estamos hablando de Marvin el marciano y El Pato Rogers en siglo 24 y medio...)

martes, 28 de julio de 2009

Conversaciones en el lecho conyugal

Ella se queja:

-Este día fue raro...

Él busca mayor precisión:

-¿Raro cómo?

-No sé. Raro.

-Todos los días son raros, sólo que la rutina no nos deja verlo -Él cree haber descubierto algo, una revelación.

-¿Crees que a toda la gente le cuesta conseguir la felicidad? ¿No será más fácil para algunos?

Él calla. El sueño aumentante le impide dilucidar esas cuestiones. Por toda respuesta la abraza.

Y ella aplaza la duda para el día siguiente, porque ahora lo único que importa es encontrar el calor bajo las frazadas y entre sus brazos. ¿Acaso la felicidad no está cifrada en este instante de búsqueda y contacto? ¿Le hará falta otra cosa?

Y se duerme después que él.

sábado, 25 de julio de 2009

Las visiones peligrosas de la New Wave

He terminado una nueva relectura de la triple antología Visiones peligrosas, compilada por Harlan Ellison. Y una vez más cierro el libro (el último de los tres) con una honda satisfacción.

Esta obra, considerada por muchos como una especie de "biblia" de la New Wave, es un verdadero tour de force. Desde luego, como toda antología, padece de desniveles (sobre todo, teniendo en cuenta lo ambicioso e innovador del proyecto del "niño terrible" Ellison: compilar una treintena de relatos originales, especialmente escritos bajo el encargo de plasmar "visiones peligrosas", convocando para ello a autores reconocidos en el ámbito de la CF, a autores noveles dentro del mismo, y a autores que nunca habían incursionado en el género.)

Pero, más allá de las aceptables disparidades de calidad que pueda presentar la obra, es innegable que el engendro de Ellison ha sido una bisagra en la historia de la CF, transformándose en una lectura casi obligatoria, ya que la iniciativa ha producido algunos de los relatos más originales hasta hoy, algunos de los cuales se han convertido en verdaderos clásicos.

No he dicho nada nuevo, lo sé. Sin embargo, ahora voy a describir lo que Visiones peligrosas representa para mí.

Creo que ya no es sorprendente para ninguno que yo insista en que la New Wave es una de las etapas de la CF que más me gustan. Dio lugar al enriquecimiento estilístico y temático del género, permitiendo que emergiera una tropa de nuevos escritores, creadores libres de condicionamientos editoriales y tabúes pacatos, de los cuales padecía la generación anterior, de cuña campbelliana.

Por un lado, la New Wave significa el acercamiento mayor de la CF al surrealismo. Así lo expresó Ballard, por ejemplo. Esto representó una apertura en el abordaje de la forma, antes insospechada, y permitió una saludable dosis de experimentación. Se acabaron así los acostumbrados planteamientos lineales en la narración, se multiplicaron los puntos de vista, y se "desorganizó" la manera de relatar los sucesos, al supeditarlos a la enrevesada concatenación de los pensamientos de los protagonistas, o a sus confusas desventuras oníricas. A menudo, todo se ve a través de los velos que hay en la mente de los protagonistas.

No hay que dejar de observar que este vuelco a la experimentación se corresponde a una tendencia dominante en las expresiones artísticas del momento: la estética impuesta por Warhol y el inicio de la psicodelia en la música -marcando el comienzo de la etapa más delirante de los Beatles, y el surgimiento de Pink Floyd, y otros exponentes del rock progresivo-. Basta recordar novelas como "El programa final", de Michael Moorcoock, para ver esta influencia.
Hasta podríamos decir que las reminiscencias y los últimos manotazos de movimientos como la Bauhaus y el Art deco, propiciaron de alguna manera el nacimiento de la New Wave.

Por otra parte, se comienza a usar el concepto de la "entropía", derivado de las leyes de la termodinámca, como sinónimo del caos progresivo en el cual se sumen las vidas de los personajes, la sociedad, la ecología del planeta y el cosmos mismo. Y aunque podemos afirmar que tal metáfora fue, muchas veces, utilizada sin el rigor científico adecuado, (si es que nos ponemos exquisitos), no se puede dejar de ver que su contundencia ha resultado muy acertada en obras como "En las fauces de la entropía", cuento de mi admirado Robert Silverberg.

También hay que destacar la carnadura que adquieren los personajes a través de la pluma de los autores de la New Wave. ¡Por fin se terminan las declamaciones interminables y grandilocuentes, y los diálogos explicativos! Quisiera esbozar una comparación, pidiendo de antemano que se entienda el espíritu de la misma: hasta la New Wave, los personajes eran meros andamios estereotipados sobre los cuales se apoyaban la idea y la trama, verdaderas estrellas de la Edad de Oro. Andamios, como los personajes de una telenovela típica, que sirven como soporte de los tópicos de siempre: infidelidades, hijos desconocidos que aparecen, herencias, etc... Para estas ficciones sólo se necesitan actores con medianas dotes actorales, escotes espectaculares, buenos bíceps y caras bonitas. (Y digo todo esto sin querer demerecer a la CF de la Edad de Oro, que ha producido obras fantásticas; pero que, salvo raras excepciones, no escapa de esta pauta respecto de la escasa profundidad de sus personajes.) En cambio, en la New Wave, los personajes pasaron a ser el centro de todas las miradas, y las ideas y la trama se transformaron en sus sirvientes. A partir de entonces, se necesitó de actores y actrices de primer nivel.

Todas estas características se ven compendiadas en Visiones peligrosas, en muchos casos, de forma magistral.

Haré un breve repaso de los relatos de cada volumen, y al final, les dejaré mi top ten:



Tomo I

1) El canto del crepúsculo - Lester del Rey: una temática que hoy resulta obsoleta. Eso de jugar al hereje ya ha dejado de tener gracia. Pero no se puede dejar de notar que del Rey tiene mucho oficio. Y en su favor hay que decir que el relato tiene la extensión precisa.

2) Moscas - Robert Silverberg: ¡primera maravilla de esta trilogía! El parasitismo -el vampirismo- desde la óptica de los alienígenas. Las relaciones establecidas entre humanos y extraterrestres, incomprendidas desde cada uno de los puntos de vista ajenos: uno de los temas preferidos de Silverberg, siempre tratado con gran profundidad.

3) El día siguiente a la llegada de los marcianos - Frederik Pohl: relato olvidable que echa mano del humor del que siempre hace gala Pohl, pero que en esta ocasión se desluce, tal vez por la falta de contundencia en la idea.

4) Jinetes del salario púrpura - Philip José Farmer: ¡Magistral! De lo mejor publicado en la antología. Un relato "para nada fumado, pero sobre gente fumada", al decir de Juan Raffo. Una obra que resultó merecedora del Hugo.

5) El sistema Malley - Miriam Allen deFord: olvidable, a pesar de que tiene alguna idea interesante. Pero el relato no llegó a hacerme impacto.

6) Un juguete para Juliette - Robert Bloch: muy buen cuento de horror, continuación de algún otro relato sobre Jack, el destripador del mismo autor, cuyo nombre ahora no recuerdo. Pero su interés mayor es que sirve de trampolín para el siguiente cuento, del mismo Ellison.

7) El merodeador en la ciudad al borde del mundo - Harlan Ellison: este relato es de lo mejor que le he leído a don Harlan, sólo comparable a "El pájaro de la muerte" y "No tengo boca y debo gritar". Es muy, pero muy bueno, y continúa lo empezado por Bloch, pero enviando al bueno de Jack a un futuro aséptico y perverso dónde el Destripador experimentará la verdadera frustración. ¡Imperdible!

8) La noche en que todo el tiempo escapó - Brian Aldiss: francamente decepcionante. Aldiss es uno de esos escritores que por momentos me parecen muy buenos; mientras que, de a ratos, se me antojan malos. Este cuento me causó la segunda impresión.

Tomo II

1) El hombre que fue a la Luna... dos veces - Howard Rodman: demasiado bradburyano para una antología de ésta índole, creo. Pero nada mal para un autor que no se dedica a la CF.

2) La fe de nuestros padres - Philip K. Dick: otra de las joyas por la cual vale la pena tener esta antología. ¡Impresionante! Si alguno dudaba respecto de la "fuente de inspiración" de Dick... Bueno, en el epílogo de este relato, el autor confiesa que ha experimentado con las drogas duras. Otro gran cuento del maestro.

3) El rompecabezas humano - Larry Niven: me desilusionó, porque tenía grandes expectativas sobre este relato, y la verdad no era para tanto. Sólo un buen cuento.

4) Voy a probar suerte - Fritz Leiber: un cuento de veras extraño, y muy bueno, oscuro y, a la vez, lleno de un humor ácido. Mucho para pensar acerca del juego compulsivo y las fuerzas tenebrosas que pueden acechar detrás de él. Un relato muy bien logrado.

5) El señor Randy - Joe L. Hensley: nada sorprendente, incluso el final puede anticiparse. Uno más en el montón.

6) Eutopía - Poul Anderson: este relato me ha gustado bastante, a pesar de que no goza del agrado de muchos lectores. Sobre todo me gusta el entorno que tienen esos relatos de pueblos bárbaros de Anderson, aunque el final de éste quiera ser más impactante de lo que resulta en realidad. Nota: por poco plagio -sin quererlo- uno de los artefactos de este cuento, el paracronión. (Ver mi relato "El turbocronión y los carteles de siempre")

7) Incidente en Moderan - David R. Bunch: todos los cuentos de Moderan están buenos (al menos todos los que yo leí.) Son parejos en nivel, y yo creo que de alguna forma preanuncian el advenimiento del ciberpunk.

8) La escapada - David R. Bunch: este otro cuento de Bunch no tiene nada que ver con Moderan, y hace gala de un vuelo surrealista muy interesante.

9) La casa de muñecas - James Cross: interesante actualización de un mito antiguo, pero con alguna precipitación en el desenlace que lo estropea. De todos modos, nada mal para alguien que no frecuenta la CF.

10) El sexo y/o el señor Morrison - Carol Emshwiller: interesantísima obsesión por un personaje repelente pero, al mismo tiempo, capaz de despertar ternura. Un gran relato de ¿ficción especulativa?. Lo calificaría de "raro", a secas. Con calculadas dosis de aquello que podría llamar "pensamiento protoerótico": la obsesión que carcome a la protagonista.

11) ¿Cantará el polvo tus alabanzas? - Damon Knight: otro más que comparte la vena temática del primer relato del Tomo I, pero muy inferior a este último. Damon Knight da la impresión de haber rebuscado algún cuentito trasnochado de sus primeras épocas, sin haberlo siquiera retocado, para participar en la convocatoria de Ellison. Sólo brilla tenuemente por la firma del autor, quien también sabe, merced al largo oficio, que estas ideas heréticas cansan si no se administran en una extensión corta.

Tomo III

1) Si todos los hombres fueran hermanos, ¿dejarías que alguno se casara con tu hermana? - Theodore Sturgeon: ¡un regreso maravilloso del rey Ted a la CF! Luego de tres años sin escribir nada dentro del género, Sturgeon se aparece con este cuentazo. Aunque da la impresión de no estar del todo acabado: en el epílogo, el autor cuenta que terminó el relato a las corridas, urgido por el plazo para presentarlo. Muy buen planteamiento transgresor que se explaya perturbadoramente sobre el incesto.

2) ¿Qué le ocurrió a Auguste Clarot? - Larry Einsenberg: "fumado" y divertido. No sé qué más podría decir...

3) Ersatz - Henry Slesar: tal vez el peor de los cuentos de la antología.

4) Corre, corre, corre, dijo el pájaro, Sonya Dorman: un muy buen relato, una verdadera "visión peligrosa" sobre el canibalismo... casi justificado.

5) La raza feliz - John T. Sladek: ¡muy buen cuento! Bien llevado, con personajes muy bien construidos, muy creíbles. Una de las mejores cosas que leí de él.

6) Encuentro con un rústico - Jonathan Brand: una joyita de un escritor del fandom, estilísticamente impecable y rociado con la cantidad justa de cierto humor corrosivo que lo hace un delicia. Lo que Pohl hubiera querido escribir para Ellison... Tan memorable como "Shaffery entre los inmortales".

7) Desde la imprenta oficial del gobierno - Kris Neville: muy logrado relato acerca de una distopía en la cual los niños son educados mediante el terror. Termina siendo una especie de parábola que sirve al autor para señalar los errores más importantes de la educación que solemos brindar los padres en esta era consumista.

8) La región de los grandes caballos - R. A. Lafferty: difícilmente Lafferty escriba algo aburrido, y aquí vuelve a demostrar la veracidad de esta afirmación. Una imaginativa explicación que sitúa las coordenadas del suelo dónde nacieron los gitanos, y que termina con una broma hacia los pobladores de Los Ángeles.

9) El reconocimiento - J.G. Ballard: lo menos logrado de Ballard es muy bueno, y esta parábola sobre la libertad y la intolerancia es de lo más logrado de su obra, así que disfruten de este espeluznante circo emergido de sus climas opresivos y oníricos.

10) Judas - John Brunner: Muy buen cuento del maestro Brunner, como para que Asimov hubiera aprendido algo, je. De la línea "hereje", a la que muchos relatos de la antología suscriben, considero que es el mejor.

11) Prueba para la destrucción - Keith Laumer: una historia sobre lo terrible que sería poseer un poder total; sobre la corrupción que tal poder conllevaría, de forma inherente; y sobre cómo hasta el hombre más ecuánime sería inevitablemente envilecido por él. De todos modos, nada del otro mundo.

12) Ángeles del carcinoma, Norman Spinrad: ¡Maravilloso! De lo mejor de las visiones conjuradas por don Harlan. Devastador y henchido de imágenes impactantes.

13) Auto-da-fe - Roger Zelazny: Zelazny es otro autor que me puede, y cualquier cosa que escriba termina gustándome, o me rompe la cabeza. Esta historia se sitúa en el punto medio entre ambas valoraciones. Recuerda a "Coche diabólico", también de su misma factura. (Stephen King: ¿no te habrás "inspirado" en la obsesión de Zelazny por los "automóviles conscientes" para tu "Christine"?)

14) Por siempre y Gomorra - Samuel Delany: este autor es otro de los cuales no sé si esperar un bodrio como "En Çiron vuelan", o una maravilla como "La intersección de Einstein" o "Babel 17". Afortunadamente este relato está entre las maravillas. ¡Un real broche de oro para cerrar el desfile devisiones peligrosas!

Mi top ten:
  1. Jinetes del salario púrpura, Philip José Farmer
  2. Por siempre y Gomorra, Samuel Delany
  3. El merodeador en la ciudad al borde del mundo, Harlan Ellison
  4. La fe de nuestros padres, Philip K. Dick
  5. Ángeles del carcinoma, Norman Spinrad
  6. Si todos los hombres fueran hermanos, ¿dejarías que alguno se casara con tu hermana?, Theodore Sturgeon
  7. La raza feliz, John T. Sladek
  8. Moscas, Robert Silverberg
  9. Auto-da-fe, Roger Zelazny
  10. Encuentro con un rústico, Jonathan Brand
Para terminar con esta extensa y latosa reseña, sólo diré que los comentarios de Ellison en los prólogos de los relatos y en las introducciones a cada uno de los tomos, no sólo están plagados de interminables digresiones, sino también de chismes y comentarios mordaces que, por momentos, hacen pensar en que estamos frente a una especie de Jorge Rial o Lucho Avilés de la CF anglo.
(Y que me perdone don Harlan, pero es que a veces su amarillismo chorrea... "Estrategia de venta", que le dicen.)
De todos modos, Visiones peligrosas es, tal vez, la mejor antología del género que se ha realizado al día de hoy.

Slds!!!!

martes, 2 de junio de 2009

Ceder la batuta

Durante tres meses no he escrito nada en este diario personal y público.

Tres meses es mucho tiempo: una era, cientos de eones, si se quiere. Depende del punto de vista. Todo es cuestión de perspectiva, de la conciencia que se quiera tener de la magnitud temporal. En algún momento de la historia diseccionamos a Cronos. Inventamos así la cronología y los relojes se transformaron en nuestro grilletes. Haber fragmentado el tiempo nos hace sentir o parecer cuerdos. Nos otorga una falsa sensación de control sobre el devenir. ¡Tonta ilusión! El tiempo -no importa si se trata de un milenio o un segundo- te devora. Es aplastante.

En tres meses un universo de telaraña anidó en una de las esquinas del cielorraso de mi living, sus enrevesadas y tenues redes abiertas a la existencia. En estos noventa días, miles de ideas casi lograron nacer en mi cabeza. Pero sólo algunas vieron la luz. Durante estas nueve mil ciento sesenta horas, incontables armónicos -todos ellos inadvertidos por mis sordos sentidos rehogados en la rutina- danzaron sobre las cuerdas de mis guitarras.

(Hay más música en ellas cuando no las toco; cuando esperan en la duermevela del placard, resonando con las vibraciones que, desde el asfalto, suben por los cimientos del edificio; cuando la humedad y el frío tardío de este otoño cosquillean sobre su cuerpo de madera. Al tomarlas descubro que la música que yo creo estar haciendo, en realidad, nació antes, una gestación de silencios acumulados. Tal vez el instrumento interpreta al músico, buscando fijar dentro de su testaruda mente y en su músculos torpes los ideales esquemas musicales que entrevió en la oscuridad.)

(La cuidad es un instrumento cuya música ficta nos matará si no aprendemos a dominar sus sonidos cacofónicos. Todo parece indicar que un desconcertante concierto de aniquilación sacudirá al planeta en algún momento, a menos que aprendamos a interpretar con maestría las cuerdas de la vida. No queda mucho margen para seguir desafinando.)

Tres meses son mucho tiempo. En este lapso empecé el ciclo lectivo en el Colegio Secundario Presencia Villa devoto (ahora dicto los talleres de Convivencia y Expresión musical: lidiar con los chicos es agotador y esperanzador a la vez.)

El pasado 26 de mayo, mi hija Micaela cumplió ocho años... (El tiempo te devora.) Y le regalamos una guitarra criolla de estudio. Muy oronda, se sienta con su guitarrita rosa, plagada de imágenes de Hello Kitty, apoyada en el regazo -¡a lo Jeff Healey!- y comienza a canalizar la salvaje marejada de disonancias que se baten a duelo en este mundo. Lo hace con inocencia y con ciencia, con la ingenuidad de alguien que lo sabe todo.

(La intuición de los niños se ampara en su sencillo mundo. Ellos pueden ser los mesías que necesitamos.)

Si vieran el brillo en sus ojos cuando toca... Se convencerían de que esta sinfonía puede tener final feliz.

(¿Qué esperamos para ceder la batuta?)



lunes, 1 de junio de 2009

Estar en movimiento

Sabía que esto iba a pasar.

Hace exactamente 90 días que no hago una nueva entrada en mi blog.

Pero hoy retomo la sagrada tarea del Perito de la Bitácora, y le doy trabajo a mis riborecs. Y lo hago comentando las novedades de mi periplo como escritor de CF.

En primer lugar, el escritor Salvador Arnau me ha invitado a participar de su Frankenstein desencadenado, el blog Bohemia Erase..., una especie de miscelánea titánica donde publica una horda multitudinaria de personas. Confieso que entrar allí me ha dado un pelín de pánico... Pero de todos modos colgué algo en el blog: "Adelantado", el primer poema de la serie que conformará el Poemario de Tünngrel, con el cual vengo amenazando desde hace mucho... Pero no teman, porque lo tengo bastante abandonado, como es mi (mala) costumbre.

Por otro lado, he tenido el gratísimo honor ("gratísimo" suena a algo de índole culinaria, como "gratinado", ¿no? ¡Gratissimo!) de ser entrevistado por M.C. Carper para el portal Forjadores. net. Lindo, lindo. Sólo que hablé mucho. Pero bueno, eso es un defecto que algunos halagan, y una virtud que otros critican. No se puede vivir agradando a todo el mundo. Aquí pueden leer la entrevista.

Ahora bien, algo que me entusiasmó más de la cuenta es que el sitio Literatura Prospectiva (un portal que se las trae: si quieren saber qué pasa -y qué pasará- en la CF y en la literatura del género fantástico en español, no pueden dejar de visitarlo, mínimamente, una vez por semana) me publicaron un artículo: "Signos de madurez: forjando el futuro de la CF hispanoparlante". ¡Me acaban de estrenar como articulista!

Y como para coronar todo esto con una frutillita, el mismo artículo y mi relato "Dreamtheatre" aparecieron en el n° 2 de la revista Próxima, candidata -según mi criterio-, a transformarse en la mejor revista de CF en papel entre las que se publican en Argentina. (¡¡Felicitaciones, Laura!!)



Y en el Encuentro Porticano celebrado el día 31 de mayo, en la confiteria Pertutti, en Pueyrredón y Córdoba, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Teresa Pilar Mira de Echeverría y yo pudimos firmar ejemplares del flamante número. He aquí una imagen de tan magno evento:




De izquierda a derecha y de arriba abajo: Yo (el burro por delante), Teresa Pilar Mira (la Le Guin argentina); su esposo: el vasco a muerte Guillermo Echeverría; Pablo... (¿? Lindo momento para descubrir que no sé su apellido...); Gustavo Campanelli (el jovial GeDeCe); Gustavo Villada (cordobés de pura cepa); Laura Ponce (¿qué puedo decir?) y Matt Shield (el genial creador del alien Federico.)


¡Así que puedo afirmar que sigo en movimiento, lo cual ya es mucho decir! No voy a parar de escribir, me repito cada día. Aunque cueste, y a pesar de que, por momentos, no crea en lo que hago. No voy a parar.

lunes, 2 de marzo de 2009

Poemario de Tünngrel

Bueno, la gente de miNatura (Ricardo Acevedo y compañía) hablaba en serio cuando prometía que el número especial de la revista, dedicado a mostrar los poemas ganadores del I Certamen Internacional de Poesía Fantástica, estaría on-line prontamente.

Pinchando en la portada, podrán acceder a esta edición de miNatura que está de rechupete.



De todos modos, aquí les dejo mi poema pa' que lo disfruten. Hay que decir que esta poesía es de las primeras del Poemario de Tünngrel, la colección de poesía de CF en la que estoy trabajando, sobre la que pueden leer algo más en la anterior entrada de esta etiqueta. Toda la idea surgió gracias a una de las consignas del taller literario virtual Forjadores, impulsada por la escritora Paula Salmoiraghi. ¡Gracias a Paula y a todos los Forjadores que enriquecieron el poema con sus sugerencias!



La sirena y los pájaros muertos

Caímos como granizo sobre olas de mercurio.
Como grandes pájaros muertos.
Burbujas de un paraíso ya corroído, tan espurio,
fueron nuestro único puerto.

Blindajes ciegos nos arrancaron las alas inútiles.
La deshonra vistió los cuerpos.
Metales fieros preservaron nuestras vidas fútiles.
Pero somos pájaros muertos.

Y las lágrimas que lloramos
se diluyeron en el océano.

Nos deslizamos a través de las corrientes ácidas.
Vimos jardines submarinos,
que conjuraron el pesar con sensaciones plácidas.
Huertos feraces y ambarinos.

Y allí descubrimos a la niña de feroz belleza,
con su faz de rasgo taurino,
trenzando con madreperla sus rojas guedejas.
Nos mostró su mundo marino.

Y las penas que ahuyentamos
se anegaron en el océano.

Muchacha de labios carnosos y senos de yodo
que seguimos hasta la playa.
Lloró con angustia al vernos vestidos de plomo,
y desgarró su nacarada malla.

Bajo los soles moribundos y las nubes desfasadas,
su cuerpo de exquisita talla
descolló con la inocencia de la piel nunca besada.
Ella abrió su virginal agalla.

Y los flujos que derramamos
confluyeron en su océano.

La alborada descubrió la huella orgiástica en la arena,
iluminando los cuerpos expuestos.
¡El blindaje amaneció tan lejos de nuestra tez morena
que nos hirieron los rayos funestos!

Y entonces celebró la mujer de facciones de toro
la conservación de sus huertos.
Su pelo cano, sus pechos resecos, rieron sin decoro
de los grandes pájaros muertos.

Y las alas que ofrendamos
revolotearon en el océano.

domingo, 1 de marzo de 2009

"La sirena y los pájaros muertos" y otras novedades que alegran

¡Más novedades respecto de mi incipiente carrera de escritor!

En primer lugar, les comento que se han publicado un par de cuentos cortos de mi autoría en el n° 2 de la revista virtual Papirando, una iniciativa de Pablo Lorenzo, escritor y editor de Río Gallegos, bien al sur de nuestra bella Patagonia. Se trata de un especial sobre Ciencia Ficción.


Uno de estos relatos es "Mandato", el cual ya apareció en Necronomicón n° 17 y en miNatura n°74, un cuentito que me quedó bastante redondo, creo. El otro es "El hombre que contempló el Armagedón", un cuento que aparece editado en castellano por primera vez, puesto que originalmente fue publicado en el año 2006, en el fanzine francés Présences d'Esprits n°46, del cual el escritor Georges Bormand es colaborador.



¡Es toda una experiencia ver el trabajo de uno de escrito en otro idioma! (Aunque no sé nada de francés...) Recuerdo que esa semana de marzo de 2006 fue especialmente abrumadora: no sólo me llegó por correo la revista francesa, sino que también Claudio Landete me envió desde España la antología Historia alternativa, en la cual apareció mi relato "Reunión de Consorcio", ganador de la Segunda Mención de Honor del Premio Andrómeda 2005.



Y, como si fuera poco, Editorial Dunken lanzó su antología Los rostros y las tramas también durante esa semana. En ella se encuentra mi microrrelato "La caverna"


Estas tres ediciones fueron mis primeras publicaciones "en papel".

Pero ahora, ¡la verdadera satisfaccion de este día!: hace unas siete horas que me he enterado de que mi poema "La sirena y los pájaros muertos" ha resultado finalista del I Certamen Internacional de Poesía Fantástica miNatura 2009, concurso lanzado por la publicación homónima, dirigida por el escritor cubano Ricardo Acevedo. Pueden leer el acta del jurado aquí.

Este poema forma parte de una colección que está en construcción y se llama (al menos por ahora) Poemario de Tünngrel. Tünngrel es un mundo cubierto por vastos océanos. Unos melancólicos seres alados -los Irths-, se enfrentan a sus aguas (letales para ellos) y a las criaturas que las habitan a fin de conquistar el planeta y hacerse con un nuevo hogar. El poemario reúne una serie de versos y coplas que recuerdan la epopeya de los Irths.

(Todo muy lindo, pero sólo tengo dos poemas. Por ahora.)

Como sea, ¡¡ESTOY MUY FELIZ por este reconocimiento!!

viernes, 27 de febrero de 2009

Berretas

Son las dos de la madrugada. Mientras escucho el disco Drama, del grupo Yes, abro un forward, (sabiendo de antemano que me arrepentiré), uno de esos insoportables mails en cadena. Me encuentro con una historia pobremente narrada y mal escrita: una ficción acerca de cómo se extendería una epidemia de algún insólito tipo de gripe que arrasa al mundo entero; un farragoso culebrón escrito en segunda persona que se resuelve cuando entregas a tu hijo de cuatro años para que le quiten toda su sangre a fin de sintetizar un antídoto (previa decodificación del ADN del virus), y así salvar al mundo entero.

Luego, durante el sepelio de tu hijo, ahora un mártir, te preguntas por qué muchas personas, en lugar de honrar a quien los salvó, prefieren ir a ver el fútbol.

La maníquea analogía es evidente: Cristo murio por todos nosotros, y sin embargo le damos la espalda. El maldito FW termina con una serie de interrogantes acusadores: que por qué no me animaré a enviar ese mail a todos mis contactos, temiendo, seguramente, la descalificación de mis ciberamigos no cristianos; que por qué es tan corriente la utilización de Internet para mostrar pornografía y no para discutir abiertamente sobre la vida y obra de Jesucristo; y que sé yo cuántas preguntas "meteculpas" más escupe el texto.

Pienso que la mayoría de los cristianos (de cualquier denominación protestante y de cualquier tipo de catolicismo) conformamos un grupo social de cuarta. Mea culpa. Somos berretas. Lo corroboro al leer este FW y descubrir que no hemos cambiado mucho desde que matábamos a los indios que no querían renunciar a sus dioses a cambio de la Cruz. Sí, somos de cuarta. También ignorantes, rígidos, obtusos, más papistas que el papa. Peleadores, discutidores compulsivos, inquisidores por naturaleza, místicos y para nada interesantes. Pretendemos compartir nuestra fe acusando, solapadamente o sin sutileza alguna, echando mano de la culpa y la manipulación. Asustando y condenando. Y olvidamos que para tirar la piedra tenemos que estar libres de pecado. Me averguënzo. Nos merecemos todo lo que los "inconversos" opinan de nosotros: nos lo hemos ganado con creces.

Que la gente decida cuál es su fe como mejor pueda, sin presiones ni amenazas: estoy completamente convencido de que hay miles de formas de encontrarse con Dios, todas ellas aprobadas por Él. No quiero "evangelizar" de este modo. No quiero hacer proselitismo. No quiero ser parte de esto. Arrojar piedras no sirve. Ante Dios todos somos como María Magdalena. Todos necesitamos de Él, pero Él, voluntariamente, ha dejado que nosotros decidamos si seguirlo o no (Y, en caso de hacerlo, la forma en que lo busquemos también es nuestra decisión.) Y eso está bien.

Chris Squire y Steve Howe cantan en mis oídos:

Run to the light
Everything is alright
Run through the light of day
You run to the light of night

Borro el mail.
Ahora me siento mejor.