
De casualidad que no quedo en blanco con la consigna de hoy. El único libro ruso que terminé es
“Lo mejor de la ciencia ficción rusa”, una antología de mediados de los sesentas. (¡Oh! ¡Qué mal lector! No he leído ninguno de los clásicos del Este, che. Ni a
Tolstoi, ni a
Dostoievski.) Antes de ése, había intentado leer una novela rusa de espionaje, cargada de doctrinas comunistas, (que debe ser muy interesante, supongo):
“El montaje”, de
Vladimir Volkoff, ya que había quedado muy entusiasmado con
“El enigma romano”, de
Walter E. Murphy. Pero el camarada
Volkoff fue demasiado para mí.
No tengo mucho para decir de “Lo mejor de la ciencia ficción rusa”, sólo que no recuerdo cómo el libro llegó a mis manos, ni cómo se fue de ellas. También sé que el cuento de los hermanos Strugatski, "Las seis cerillas", fue el que más me gustó.
Hoy he ventilado mi deuda pendiente con la literatura rusa, amigos.
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