Sin duda, en esta categoría va “La mano izquierda de la oscuridad”, de Úrsula K. Le Guin. Como mínimo, he leído este libro seis veces. Y de todas las lecturas salí satisfecho, cada vez más enamorado de Gueden, el mundo que ilustra con tanta poesía y precisión doña Úrsula. Creo que todos reconocen que esta novela y "Los desposeídos" son la obra cumbre de Le Guin. Las dos son maravillosas, pero a mí me gusta un poquito más "La mano izquierda...". Según mi ranking, luego de estas dos, siguen -dentro del ciclo Hainish, o sea, de la serie de novelas cuyas historias transcurren dentro del mismo universo, el del Ecumen- "El mundo de Rocannon", "El nombre del mundo es bosque" y "El planeta del exilio". También hay otros libros muy interesantes de Le Guin, como "Países imaginarios" y "Planos paralelos". Ahora bien, con respecto a la Saga de Terramar, me confieso un completo ignorante, tal vez porque no soy un apasionado lector de Fantasía, aunque imagino que la Fantasía de Le Guin ha de ser muy buena.

¿Qué más decir? ¿Hablar del Sarf, la policía secreta? ¿De los vívidos espisodios que atraviesa Ai dentro de la granja de detención? ¿De la cronología guedeniana, en la cual todos y cada uno de los años es el año cero? ¿De las fábulas guedenianas que Le Guin entreteje entre capítulo y capítulo? ¿Del periplo final de Estraven y Ai, cruzando el polo?
"La mano izquierda..." es un clásico que trasciende el género para hablarnos de la condición humana, poniendo sobre el tapete temas que son siempre actuales en el mundo de hoy: el nacionalismo y el chauvinismo, la discriminación sexual y étnica, la amistad y la traición, la inutilidad de señalar diferencias cuando no hay marco de referencia. Y encima su historia es muy bella, y está narrada con una pericia estilística maravillosa.
Nusud. Recomiendo enfáticamente este libro. Una y mil veces.
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