martes, 2 de junio de 2009
Ceder la batuta
lunes, 1 de junio de 2009
Estar en movimiento
De izquierda a derecha y de arriba abajo: Yo (el burro por delante), Teresa Pilar Mira (la Le Guin argentina); su esposo: el vasco a muerte Guillermo Echeverría; Pablo... (¿? Lindo momento para descubrir que no sé su apellido...); Gustavo Campanelli (el jovial GeDeCe); Gustavo Villada (cordobés de pura cepa); Laura Ponce (¿qué puedo decir?) y Matt Shield (el genial creador del alien Federico.)
¡Así que puedo afirmar que sigo en movimiento, lo cual ya es mucho decir! No voy a parar de escribir, me repito cada día. Aunque cueste, y a pesar de que, por momentos, no crea en lo que hago. No voy a parar.
lunes, 2 de marzo de 2009
Poemario de Tünngrel
De todos modos, aquí les dejo mi poema pa' que lo disfruten. Hay que decir que esta poesía es de las primeras del Poemario de Tünngrel, la colección de poesía de CF en la que estoy trabajando, sobre la que pueden leer algo más en la anterior entrada de esta etiqueta. Toda la idea surgió gracias a una de las consignas del taller literario virtual Forjadores, impulsada por la escritora Paula Salmoiraghi. ¡Gracias a Paula y a todos los Forjadores que enriquecieron el poema con sus sugerencias!
Caímos como granizo sobre olas de mercurio.
Como grandes pájaros muertos.
Burbujas de un paraíso ya corroído, tan espurio,
fueron nuestro único puerto.
Blindajes ciegos nos arrancaron las alas inútiles.
La deshonra vistió los cuerpos.
Metales fieros preservaron nuestras vidas fútiles.
Pero somos pájaros muertos.
Y las lágrimas que lloramos
se diluyeron en el océano.
Nos deslizamos a través de las corrientes ácidas.
Vimos jardines submarinos,
que conjuraron el pesar con sensaciones plácidas.
Huertos feraces y ambarinos.
Y allí descubrimos a la niña de feroz belleza,
con su faz de rasgo taurino,
trenzando con madreperla sus rojas guedejas.
Nos mostró su mundo marino.
Y las penas que ahuyentamos
se anegaron en el océano.
Muchacha de labios carnosos y senos de yodo
que seguimos hasta la playa.
Lloró con angustia al vernos vestidos de plomo,
y desgarró su nacarada malla.
Bajo los soles moribundos y las nubes desfasadas,
su cuerpo de exquisita talla
descolló con la inocencia de la piel nunca besada.
Ella abrió su virginal agalla.
Y los flujos que derramamos
confluyeron en su océano.
La alborada descubrió la huella orgiástica en la arena,
iluminando los cuerpos expuestos.
¡El blindaje amaneció tan lejos de nuestra tez morena
que nos hirieron los rayos funestos!
Y entonces celebró la mujer de facciones de toro
la conservación de sus huertos.
Su pelo cano, sus pechos resecos, rieron sin decoro
de los grandes pájaros muertos.
Y las alas que ofrendamos
revolotearon en el océano.
domingo, 1 de marzo de 2009
"La sirena y los pájaros muertos" y otras novedades que alegran
En primer lugar, les comento que se han publicado un par de cuentos cortos de mi autoría en el n° 2 de la revista virtual Papirando, una iniciativa de Pablo Lorenzo, escritor y editor de Río Gallegos, bien al sur de nuestra bella Patagonia. Se trata de un especial sobre Ciencia Ficción.


Estas tres ediciones fueron mis primeras publicaciones "en papel".
Pero ahora, ¡la verdadera satisfaccion de este día!: hace unas siete horas que me he enterado de que mi poema "La sirena y los pájaros muertos" ha resultado finalista del I Certamen Internacional de Poesía Fantástica miNatura 2009, concurso lanzado por la publicación homónima, dirigida por el escritor cubano Ricardo Acevedo. Pueden leer el acta del jurado aquí.
Este poema forma parte de una colección que está en construcción y se llama (al menos por ahora) Poemario de Tünngrel. Tünngrel es un mundo cubierto por vastos océanos. Unos melancólicos seres alados -los Irths-, se enfrentan a sus aguas (letales para ellos) y a las criaturas que las habitan a fin de conquistar el planeta y hacerse con un nuevo hogar. El poemario reúne una serie de versos y coplas que recuerdan la epopeya de los Irths.
(Todo muy lindo, pero sólo tengo dos poemas. Por ahora.)
Como sea, ¡¡ESTOY MUY FELIZ por este reconocimiento!!
viernes, 27 de febrero de 2009
Berretas
Luego, durante el sepelio de tu hijo, ahora un mártir, te preguntas por qué muchas personas, en lugar de honrar a quien los salvó, prefieren ir a ver el fútbol.
La maníquea analogía es evidente: Cristo murio por todos nosotros, y sin embargo le damos la espalda. El maldito FW termina con una serie de interrogantes acusadores: que por qué no me animaré a enviar ese mail a todos mis contactos, temiendo, seguramente, la descalificación de mis ciberamigos no cristianos; que por qué es tan corriente la utilización de Internet para mostrar pornografía y no para discutir abiertamente sobre la vida y obra de Jesucristo; y que sé yo cuántas preguntas "meteculpas" más escupe el texto.
Pienso que la mayoría de los cristianos (de cualquier denominación protestante y de cualquier tipo de catolicismo) conformamos un grupo social de cuarta. Mea culpa. Somos berretas. Lo corroboro al leer este FW y descubrir que no hemos cambiado mucho desde que matábamos a los indios que no querían renunciar a sus dioses a cambio de la Cruz. Sí, somos de cuarta. También ignorantes, rígidos, obtusos, más papistas que el papa. Peleadores, discutidores compulsivos, inquisidores por naturaleza, místicos y para nada interesantes. Pretendemos compartir nuestra fe acusando, solapadamente o sin sutileza alguna, echando mano de la culpa y la manipulación. Asustando y condenando. Y olvidamos que para tirar la piedra tenemos que estar libres de pecado. Me averguënzo. Nos merecemos todo lo que los "inconversos" opinan de nosotros: nos lo hemos ganado con creces.
Chris Squire y Steve Howe cantan en mis oídos:
jueves, 12 de febrero de 2009
Últimas publicaciones
"En el museo de los sueños verdaderos" sigue apareciendo por ahí... Ahora en papel, en la revista-homenaje a las pulp-fiction magazines, dirigida por Héctor Pessina, Ópera galáctica, en el número 8, del mes de diciembre de 2008.
Y aparece con una ilustración que representa un gran honor para mí: ¡una imagen de El halcón milenario! ¡El sueño del pibe!

También tenemos la publicación en papel de "La trama de la canción crepuscular", el primero de los relatos que he escrito de la serie de Madretierra, universo al cual también pertenecen "Misión diplomática" (publicado en Axxon 192, pueden leerlo pinchando aquí), y "Pico de rating", publicado en Alfa Eridiani n° 9 (el cual pueden bajar desde aquí.) Esta vez se trata del primer número de la novedosa revista Sensación!, que también remite a la época del pulp. Un enorme placer aparecer en las primicias de este proyecto de mi gran amiga Laura Ponce.
En tercer lugar, les presento a "El cerrojo del mundo está en Butteler", relato publicado en NM n° 11, la revista digital de Santiago Oviedo, el cual pueden leer aquí. Este cuento fue publicado originalmente en el blog de la lista de correo Pórtico CF, y fue distinguido como "Cuento más elaborado" en el Primer Concurso Porticano de Cuento y Poesía.


Por último, pueden leer "La voz de Quaremyr" en NGC 3660, la maravillosa publicación digital de Pily B. Este relato es un tanto extraño y está hecho "a cuatro manos" con Laura Ponce. El universo de Luzur, con las colonias enfrentadas de Bahía Buenaventura y Wumstrillia está bien bueno, y ambos jugamos con varias ideas para seguir escribiendo sobre este mundo. Hasta heroina tenemos: se llama Melisandra y... (Si, sé que no puedo decir más, ya me callo, Lau, je.) El problema es que yo soy un flojo que no me pongo a escribir mis partes. Mi colega mete quinta a fondo, es un surtidor de ideas y escribe sin parar, mientras que cuando me toca a mí, ella tiene que esperar a que me organice, o a que me desbloquee, o, simplemente, a que me decida a escupir lo que sigue en la historia sin ponerme a pensar si vale la pena o no. También tenemos por ahí otro relato a medio hacer, (siempre por culpa mía...) el cual acontece en... No, mejor no les adelanto nada.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Chamanes
miércoles, 4 de febrero de 2009
Más que pasajeros en el barco de la musicalidad


Los tracks de Angling feelings:
- Angling Feelings
- The Glorious Silence Within
- The Fleeting Existence Of Time
- Pulsation
- Liquid Holes In The Sky
- Solitary Pathway
- Broken Chords
- Path Of Humbleness
- Where's The Captain?
- This Ship Of Life
Sello: Inside Out - Año: 2007
Vamos al grano: éste es un discazo. Así nomás, sin vueltas. Son varios los elementos que se conjugan para hacer tal afirmación.
En primer lugar, los suecos son muy originales, Bajo la batuta de Lundin, los kaipanos presentan un enorme abaníco de texturas sonoras, una soberbia riqueza rítmica, profundidad lírica, belleza melódica y armonizaciones sorprendentes; todo ello combinado de forma única. Nada en este disco remite a los referentes del género, como Yes; Emerson, Lake & Palmer; Génesis o Gentle Giant. Sus maneras de conducir la canción sobre los rieles armónicos son consistentes, inapelables y -repito- muy originales. Al escuchar "The fleeting existence of time", "Liquid holes in the sky", o "Pulsation", uno no puede dejar de sorprenderse, pero a la vez uno se da cuenta de que cada resolución armónica es la mejor opción; que cada solo, arreglo y fraseo melódico son los indicados. ¡Todo suena como debe sonar! Y como si la gran puntería armónica y el buen gusto de la banda no alcanzaran, se hace notoria la originalidad de su sonido. Es imperioso reconocerlo. (Lo digo por tercera vez, por si no queda claro...)
En segundo lugar, tocan y cantan como los dioses. Casi al punto de provocar la envidia instantánea. Son prolijos, pero sin perder garra; meticulosos pero frescos, veloces pero musicales. Si se analiza su música en el espectro de frecuencias (de hecho, lo hice en el Wabelab) se ve claramente que no dejan huecos en ninguna parte: los armónicos de la banda están equilibrados en todo el espectro. Las guitarras de Per Nilsson y los teclados de Lundin se cortejan mutuamente, entrelazándose maravillosamente, mientras el bajo de Jonas Reingold (soberbio bajista que también toca en The Tangent, The Flower Kings, y más agrupaciones...) se acopla a la batería de Morgan Ägren, conformando un demoledor binomio rítimico. Sorprende el sonido tipo piccolo del snare, poco usual en la música progresiva, y más frecuente en la fusión. Sin embargo no queda para nada fuera de lugar al combinarse con la sólida formación jazzística de Reingold. En cuanto a las guitarras, es necesario aclarar que éste es el primer disco de Kaipa sin Roine Stolt, guitarrista original del grupo, quien abandona la hueste de Lundin al finalizar su anterior trabajo: Mindrevolutions, para dedicarse de lleno a The Flower Kings, su propio proyecto, muy prolífico y prestigioso, por cierto. Las guitarras de Nilsson son muy diferentes al estilo vintage de Stolt (que usa guitarras Gibson Les Paul y Fender Telecaster Thinline, entre otras.) El nuevo violero de Kaipa tiene un pulcro y rotundo sonido jazz rock, que recuerda a Allan Holdsworth, o a Frank Gambale. De hecho, usa una guitarra Ibanez. Lo más destacable en el trabajo de Nilsson para este disco: el magistral solo con lungo delay de "The glorious silence within", los riffs de "Solitary Pathway" y el solo de "Broken chords". Hay que reconocer que prescindir de la labor compositiva de Stolt y su sonido característico no ha perjudicado en nada a Kaipa.
Un capítulo aparte se merecen las voces. Patrik Lündstrom y Aleena Gibson son los vocalistas. Primero las damas, por lo cual comenzaré diciendo que... ¡Aleena tiene una voz increíble! Su trabajo en "The fleeting existence of time" es conmovedor. Lündstrom, líder de Ritual, un proyecto propio, tampoco se queda atrás. Hay que realzar su interpretación rabiosa de "Where's the captain?", donde se deja ver que la similitud entre Lündstrom y el vocalista de Manic Street Preachers, James Dean Bradfield, es sorprendente.
Por último, la lírica de este último trabajo de Kaipa es muy bella y poética, llena de imágenes surrealistas. Uno no puede evitar emocionarse al meditar en las palabras finales de "This ship of life": Solamente somos pasajeros en este barco de la vida que navega solo...
Sin embargo no podemos dejar de afirmar que los miembros del sexteto sueco no son pasajeros en el barco de la musicalidad, sino que lo capitanean con destreza, lo cual queda bien demostrado en Angling feelings, un disco muy, pero muy recomendable. Para dejarse mecer por las olas del placer y del asombro...
Banda de sonido para película imaginaria
La cuestión es que esta idea volvió a dispararse cuando Pily B., editora del excelente e-zine NGC 3660 (donde pueden hallar varios cuentos míos), convocó a quienes se atrevieran e enviar creaciones en distintos formatos (relatos, ilustraciones, comics y música) para conformar la edición de un CD que fue obsequiado a los concurrentes de la HispaCon de 2008: la IndalCon, realizada en Almería, España.
El proyecto se completó cuando invité a la escritora Laura Ponce y al ilustrador M. C. Carper (grandes y talentosos amigos) para que hicieran, respectivamente, la reseña del film y su afiche publicitario. Les estoy muy agradecido. Vayan también mis agradecimientos a Charly Petrucci, quien grabó y mezcló; a Brenda Fernández, quién le puso una encantadora voz al personaje de Pilar Barell, y a Sergio Sidoruk, quien masterizó el track.
La verdad, lo pasé en grande componiendo, arreglando y grabando este tema. Usé mi Fender Stratocaster Lonestar para hacer el riff que machaca todo el tiempo y para el solo final de slide, la guitarra acústica de mi esposa (una Washburn Festival) para el rasgueo funky de las estrofas y una buena cantidad de programas y samples, como el Stylus para las baterías y loops, el Trilogy para los bajos y el Miroslav Philarmonik para el ensamble de orquesta. Como curiosidad, les cuento que el loop percusivo que se escucha casi desde el comienzo está hecho con lo que tuve a mano en el estudio de Charly Petrucci: un dispenser de agua, una cajita de plástico, monedas, y una tapa de metal. La voz "robotica" del comienzo no es otra cosa que las voces grabadas por Brenda en reverse más algún efecto tipo RingModulator (no hay mensajes satánicos, tranquilos.) Agregar los efectos de sonido fue muy divertido: los rayos lásers, las explosiones, el ruido de los motores de las naves... Y escribir y grabar los fragmentos de diálogo de la peli junto a Brenda también fue muy entretenido.
Aquí tienen la reseña de Laura Ponce, el soundtrack y el afiche de M. C. Carper. Que lo disfruten!!!!
Muy pocas veces sucede, en esta época de remakes, que la nueva versión de una película icónica llegue a superar a la original. Pero ése es el caso de Hacia el Corazón de la Galaxia, de Jonathan King.
Este realizador neozelandés, que saltó a la fama con su ópera prima Terror en la Granja, no se enfrentaba a un desafío menor. La versión original (To the heart of the galaxy, 1978) —esa maravilla del cine de bajo presupuesto— es una película de culto con miles de fanáticos en todo el mundo. Ha dejado una huella imborrable en la mente de generaciones de espectadores debido a las grandes actuaciones de sus protagonistas y al entonces novedoso tratamiento de la imagen por el que se la considera pionera hoy en día. Pocos confiaban en que un recién llegado pudiera conducir a buen puerto el megaproyecto que ya habían abandonado James Cameron y Ridley Scott. Sin embargo, King nos sorprende con un trabajo sagaz, económico en lo narrativo, shockeante y lleno de suspenso.
Por su ritmo narrativo y la crudeza de algunas imágenes, nos recuerda a Quentin Tarantino, Takeshi Kitano, Timur Bekmambetov o al argentino Gabriel Grieco.
Por la cantidad de estrellas interpretando pequeños papeles (Scarlett Johansson, Arnold Schwarzenegger, Halle Berry, Chow Yun-Fat, Johnny Depp, Sting) nos recuerda a Robert Altman.
Pero lo cierto es que King se parece sólo a sí mismo.
En esta película pone de manifiesto un estilo nuevo y personalísimo. Conduce a los actores, crea los escenarios y trabaja en la edición siguiendo una visión sin fisuras, y la contundencia del producto final es prueba de ello.
Es el estreno más esperado del año, seguramente romperá records de taquilla, y es lo menos que merece.
Néstor Darío Figueiras - Hacia el corazón de la galaxia

domingo, 4 de enero de 2009
Lecturas del año pasado
Fábulas invernales - Carlos Gardini: ¡Maravilla de maravillas! Muy recomendable. Gardini es célebre por su grandiosa imaginación, que activa a la hora de crear extraños universos de infalible entramado. Hay de todo: una raza de hábitos vampíricos (los aljarlacs, considerados como libros vivientes, puesto que llevan la historia de su vida escrita en la piel, a modo de profecía); otros libros que viajan en el tiempo (esta vez de letras impresas sobre papel); fantásticos seres surgidos de la probeta y la religión (como la Virginátrix y el Pentácrata); el exilio de Jonás Angélico, el protagonista, cuyo periplo termina siendo una insólita clase de viaje inciático; museos que recogen sus muestras recorriendo las edades; amor y desamor... Y las fábulas, que eslabonan cada elemento con maestría, con armonía, creando un libro sin igual. Qué placer sentí al poder decirle en la cara a Carlos cuán terrible y hermosa me resultó la lectura de su novela.
La naranja mecánica - Anthony Burgess: Un clásico, una de las tres grandes distopías británicas. (Las las otras dos son Un mundo feliz, de Huxley; y 1984, de Orwell.) ¿Qué decir? Tal vez que uno envidia secretamente a tipos que escriben así. Joroschó libro!!! Completé la dosis de velocet que supone la relectura esta obra maestra videando la peli de Kubrick: otra maravilla.
Cuerpodivino - Theodore Sturgeon: mi amiga y escritora (¡muy buena escritora!) Teresa Pilar Mira asegura que Godbody es un ejemplo de literatura mística moderna. Estoy muy de acuerdo. Cuando me enteré de que al buen Ted tal portento le llevó más de 17 años de reescritura, pensé que debía tratarse de algo fuera de serie. Y no me equivoqué. La novela fue publicada despues de su muerte, y es, sin duda, es mucho más que un simple buen libro: es una historia tan verdaderamente humana que considero que uno no puede quedar impasible luego de leerla. Nota para los mal o fragmentariamente informados acerca de esta novela: no se trata de mero erotismo, aunque tenga erotismo, un erotismo real, crudo, dulce, que ahonda en lo esencial de las relaciones humanas. Tampoco se trata de religión, sino de espiritualidad y redención del alma.
El mundo interior - Robert Silverberg: Me he quedado muy impresionado con esta novela de Roberto Monteargento. Me pareció superior a Alas nocturnas, y a Sadrac en el horno. Un tipico libro de la new wave, con una variante interesante sobre la evolución del sexo extramarital, que, estipulado bajo cierta etiqueta, sirve como herramienta estabilizadora de una sociedad hacinada en las imponentes Monurbs, torres de tres kilómetros de altura. La mayoría de sus personajes son seres vacíos, fieles a cierta tendencia silverbergeriana, con sus máscaras de alegría a punto, pero tristes en verdad. Una gran distopía.
Job: una comedia de justicia - Robert A. Heinlein: Desopilante!!!! Cuando lo lean, verán que recuerda, en algún aspecto, al relato largo de Jack Vance, Rumfuddle, pero no les diré por qué. Perdería la gracia. Lo mejor de esta comedia: su estilo ácido y los personajes. Sobre todo Alec/Alex: un ministro protestante, especializado en finanzas eclesiásticas (el "tesorero"), proveniente de un universo paralelo donde la religión impregnó casi todo, hasta la forma de gobierno; un tipo muy pacato, pero que al ser trasladado repentinamente hacia otro universo, en contra de su voluntad y accidentalmente, descubre que sus convicciones religiosas victorianas, legalistas y fariseas se desvanecen como nada al ver que en ese mundo las mujeres no son nada pacatas. Ahí aparece Margrethe, la concubina de Alec, una belleza de la que uno se termina enamorando. Y también están Katie (que resulta ser Rahab, la prostituta que salvó a los espías de Jericó, ni más ni menos); y Sybil/Egret, la diablesa quinceañera; y la Hermana Pat (antes monja, ahora prostituta y botones de un hotel cinco estrellas en el averno, je.) Me gustaría saber qué piensan de Heinlein las feministas que hayan leído esta novela: todos los personajes femeninos son portentos sexuales, mujeres hipercomplacientes con sus parejas, pragmáticas, hacendosas... Aunque también muy inteligentes. Pero eso es lo de menos. La novela propone una visión corrosiva de la tradición judeo-cristiana, muy cómica, y a la vez hace reflexionar mucho sobre muchas cuestiones. Es obvio que Heinlein sufrió en carne propia el victorianismo de la doctrina anglicana o pentecostal más recalcitrante... (¿Parientes, tal vez, que le arruinaron la vida? Vaya uno a saber...) O debió investigar mucho. Pero dudo que sólo sea eso. El libro está lleno de guiños que sólo son comprensibles para gente que sabe lo dura e hipócrita que es la ortodoxia religiosa, y que, como en mi caso, se ha sacudido la mugre que deja para sólo vivir un experiencia espiritual de fe. ¡Este libro me ha hecho reir muchísimo, a carcajadas! (Pueden leer una reseña más completa de la novela aquí.)
Elric de Melniboné - Michael Moorcock: me dafraudó, y mucho. Prefiero a M.M. escribiendo CF, novelas como El programa final. He leído este primer libro de la saga del Emperador Albino, y lo que me ha disgustado es que está lleno, atiborrado, de lugares comunes. Confieso que no soy un avezado lector de fantasía. Pero me aburrió sobremanera.
La sombra del torturador - Gene Wolfe: G.W. es un autor que me gusta mucho, a pesar de que es muy trabajoso de leer. Sin embargo este libro no me satisfizo del todo. Me ha impresionado mucho más La quinta cabeza del cerbero. Los personajes de La sombra... son increíbles -Severian, el torturador, es un personajazo- pero la historia se me perdió en el algún punto. Convengamos en que éste es el primero de una saga: Los libros del sol nuevo. Tendría que conseguir el resto para ver qué onda, ¿no?
El Aleph - Jorge Luis Borges: Borges era un grande verdad. No me canso de releerlo. Su obra es un punto al que vuelvo una y otra vez. Y siempre me pregunto cómo es que no ganó el Nobel de literatura...
Galaxias como granos de arena - Brian Aldiss: El libro de Aldiss que más me ha gustado hasta hoy (me dicen que A cabeza descalza es el mejor... Debo comprobarlo.) Sobre todo, los primeros dos cuentos, que me parecieron geniales. Al final, la calidad de los relatos decae un poco. Pero vale la pena.
¡Tigre, tigre! - Alfred Bester: ¡Magnífico, aún después de una docena de relecturas...! ¡Salve, Bester!
Empotrados - Ian Watson: Otra relectura. Es uno de mis libros favoritos. Esta última vez pude notar con más atención el gran trabajo de hipótesis política que plantea el autor. Una novela que deja un muy buen sabor.
La última lección - Randy Pausch con Jeffrey Zaslow: Éste es un libro que se encuentra en la sección de "Autosuperación" de las librerías. Lo cierto es que me interesé en el fenómeno "Randy Pausch" a causa del taller de creatividad que dicto en el Colegio Presencia de Dios Villa Devoto, de nivel secundario. La historia del profesor de Carnegie Mellon, que, padeciendo cáncer terminal, da su última clase magistral, es por cierto muy inspiradora. El libro tiene muchas cosas que valen la pena, pero está alargado con anécdotas, a veces, insufribles. Pueden ver algo de esta clase aqui.
Los que no pude terminar, por aburrimiento o desidia:
En caída libre - Lois Mc Master Bujold
Planos Paralelos - Úrsula K. Le Guin
Informe sobre la probabilidad A - Brian Aldiss
jueves, 18 de diciembre de 2008
Imposible dormirse en la ruta
Hoy inauguramos esta etiqueta con el álbum Sleeping in traffic: part two, de la banda sueca de prog rock Beardfish

- As the sun sets
- Into the night
- The hunter
- South of the border
- Cashflow
- The Downward spiral/Chimay
- Sleeping in traffic
- Sunrise again
Sello: Inside Out - Año: 2008
Beardfish es un caso excepcional dentro del new prog rock europeo. En primer lugar, se trata de cuatro músicos jovenes y muy talentosos que se han dedicado de lleno a hacer un revival del progresivo de los 70's. Y en segundo lugar, y más importante, el mencionado revival no es una mera emulación sonora o tímbrica, ni tampoco una copia de ideas armónicas, fraseos melódicos, o patrones rítmicos de los monstruos y pioneros de la ya citada década, como Yes o Gentle Giant, e incluso Gong.
Aunque es imposible dejar de rememorar algunos pasajes de Yes al escuchar este disco (sobre todo, algunos momentos de Tales from topographic oceans, Drama o Going for the one, en temas como "The Downward spiral/Chimay", "The Hunter" o "South of the border".) Y también se adivina un gran influencia de Gentle Giant en toda la concepción sonora de la banda, influencia que se hace más intensa en algunos tracks como "Into the night" y "Sleeping in traffic". En el rico y ameno texto introductorio del arte del CD, el líder de Beardfish, Rikard Sjöblom (vocalista, organista, guitarrista y tecladista) describe con entusiasmo el "placentero" encuentro con Gary Green, guitarrista del Gigante gentil, con quien, escribe, se "encontraron para hablar y beber" en el ProgDay Festival de 2006.
Esta similitud sonora entre Beardfish y Gentle Giant se demuestra en varios aspectos en el álbum que nos toca comentar. Primero, el balance entre teclados y guitarras. Se nota que hay un trabajo muy sutil, y esto tal vez se deba a que Sjöblom no sólo es tecladista, sino que también toca la guitarra eléctrica (entre otros intrumentos) en varios tracks del álbum. Hay una suerte de equilibrio muy bien manejado, donde los teclados omnipresentes, "espesos", no existen (aquí no hay esa majestuosidad barroca tan propia de Wakeman.) Y el manejo de los órganos tipo Hammond es muy imaginativo, no quedando sólo en la función percusiva (glisses, y demás aporreos de karate sobre teclado.) Esta creatividad en los órganos hasta puede recordar a los tres primeros discos de Caravan.
Las guitarras, por su parte, tienen un sonido vintage cuidado en cada detalle (y aquí si podemos decir que David Zakcrisson, guitarrista de la agrupación, "homenajea", por lo menos, a Steve Howe, si no en estilo, si en sonoridad.) Sorprenden algunos riffs por su crudeza casi zeppeliniana (la intro de "South of the border", por ejemplo, o varios fragmentos de "Sleeping in traffic".) Los solos son naturalmente rockeros, melódicos, sin excesos de efectos y procesos, lo que proporciona la agradable sensación de estar escuchando a un guitarrista que tocó realmente lo que se oye, sin artificios. La utilización de las acústicas es mínima y bien lograda, con una bella porción de música "cuasibarroca" en "Chimay", y una entrada magníficamente interpretada en el final de "Sleeping in traffic".
La base rítmica es sencillamente demoledora: Robert Hansen (bajo) y Magnus Östgren (batería) hacen un trabajo excepcional, también imbuidos de un sonido muy "setentoso", calido y poderoso a la vez.
En el aspecto vocal, el tenor Rikard Sjöblom recuerda, cuando canta en la parte baja de su registro, a la dulzura y profundidad de Peter Hammill. En cambio, su voz se torna más agresiva cuando sube en la escala, lo que le brinda un toque hard rock muy adecuado a las canciones. En líneas generales las voces de la banda hacen gala de una interpretación acorde con el sonido instrumental que buscan lograr. Desde luego, y como casi todas la bandas del nuevo rock progresivo europeo, Beardfish escribe y canta en inglés, con una pronunciación "casi" correcta. Abundan los coros y las voces moduladas en forma exagerada y absurda, sobre todo en aquellas partes en las que la música se torna casi una parodia para ilustrar la lírica: hay pasajes donde se alude, en la interpretación, a la música motown o disco a lo Earth, Wind & Fire, al country folk americano, o la música gitana de Goran Bregovic. Sin embargo, lejos de ser un acumulación de elementos dispares rejuntados con cinta adhesiva (como algunas bandas de metal progresivo acostumbran -o acostumbraban- a hacer), el resultado es homogéneo y muy convincente, lleno de influencias, riqueza y guiños que resultan divertidos (es casi imposible no sonreir cuando apenas esbozan el famoso coro de "Stayin' alive", de los Bee Gees.)
Hay un detalle que me parece sumamente importante mencionar: se nota que la grabación está hecha "a la vieja usanza", es decir, no "paso a paso" (la batería primero, luego los bajos, y así sucesivamente, construyendo nivel por nivel el ensamble instrumental); sino que todos se pusieron a tocar, como en un ensayo, y encendieron la grabadora (literalmente, puesto que la mayor parte del álbum está registrada en grabadoras de cinta de 16 tracks.) Huelga decir que hay grabaciones adicionales, y también edición digital, pero es claro que la mezcla y la posproducción respetaron el sonido "real" de la banda. No hay excesos de edición milimétrica (ver la engañosa precisión del álbum Death magnetic, de Metallica, que, aunque saltando a otro género, es un buen ejemplo de la nociva búsqueda de una perfección utópica en el audio en la que nos metió la era digital.) Y esto puede apreciarse claramente en los temas instrumentales que abren y cierran el disco: "As the sun sets" y "Sunrise again", respectivamente. Allí los arpegios de pianos muteados no están editados en MIDI, ni disparados por un arpegiador. Se han tocado con el mínimo desfasaje interpretativo y el swing propios de un músico humano. En suma, uno escucha el disco, y sabe instintivamente que Beardfish suena así también sobre el escenario. Eso es muy reconfortante.
Por último: uno escucha un disco de rock progresivo muchas veces y de varias formas. En mi caso particular algunos de ellos evocan en mí la sensación de estar paseando dentro de una galería de artes plásticas: cada canción es un cuadro o una escultura. Uno puede detenerse a mirar con detalle o pasar de largo. Tal es el caso de Relayer, o Fragile, ambos de Yes; o de Selling England by the pound, de Génesis. Pero hay otros discos que son como viajar a través de una ruta, donde los temas ya no son cuadros (unidades distinguibles, limitadas), sino que son las partes de un gran y único track, de un paisaje sonoro y emocional que la música conjura para nosotros, y que se desliza a nuestro lado como la visión que tenemos al mirar por las ventanillas del automóvil. Sleeping in traffic: part two es de este segundo tipo, un disco con el cual es imposible dormise en la ruta.
martes, 16 de diciembre de 2008
Músico trabajando
Grabando guitarras adicionales para el cd en vivo "Digno de honor" en Metafóno, el estudio de Sergio Sidoruk, con una Yamaha electroacústica. (¡Gracias, Diego...!)
Grabando en Metafóno un cd que está en la recta final, con un bajo Rickenbacker 4001 del '79 (¡Gracias Germán!)
Grabando en vivo el cd "Bajo tus alas", también en el estadio Luna Park, con mi Gretsch Electromatic. Abajo: vista del escenario durante el evento.
Grabando el cd "Digno de Honor", con mi favorita: una Fender Stratocaster Lonestar del '96. Abajo: en la misma ocasión, con una electroacústica Fender. (¡Gracias, Ingrid!)
En Metafóno. Esteban Cárdenas, amigo y excelente guitarrista, digita en una Gibson Les Paul De Luxe, del año 2000. Yo empuño mi Epiphone Wildkat. Abajo: devanándome los sesos para hacer un arreglo, con la Les Paul De Luxe (¡Gracias, Valentín!)

Otra vez con la Electromatic, en esta ocasión, grabando en vivo el cd "Generación poderosa".
Insisto con la Electromatic: una de las mejores guitarras que tuve, la cual le dió un sabor más rockero al cd "Bajo tus alas".
El nuevo Perito de la Bitácora
Pero sospecho que tal posibilidad es falaz, que no es más que una ilusión posmoderna que se me presenta como un regalo en esta vida hipertecnificada; la trampa que subyace bajo el augurio de Andy Warhol. Por lo tanto, asumo responsabilidades, como el protagonista de mi cuento. Él debía asegurarse de que sus registros no fueran Polémicos. Pero yo sólo garantizo que no mentiré. Procuraré ser tan honesto en cada oración como pueda, frente a la imposibilidad de evitar polémicas, puesto que la existencia misma parece ser controversial, para bien o para mal. A la primera persona a la que le debo honestidad es a mi mismo. Lo que sigue es bien sabido: si no trato de autoengañarme, tampoco engañaré a los lectores. (Al menos conscientemente.)...
Me pregunto cuánto tiempo durará el entusiasmo que me embarga ahora. Ya estoy vislumbrando esas ocasiones en las que sentiré que actualizar este blog será todo una carga (Ahora veo que el sinceramiento puede ser tan fiero como la amputación...) Y el clan pasará semanas, tal vez meses, sin registros......
Bueno, paso a paso. Ya veré qué hacer. Tampoco uno se puede preocupar tanto por las vicisitudes del porvenir. Lo importante es que hoy comienzo algo nuevo. Eso es lo que cuenta....
Espero no ser latoso. No, espero más aún: que lo disfruten....
Como obsequio les cuelgo aquí una imagen de Roger Dean, uno de mis ilustradores favoritos, creador de las portadas de muchos discos, entre los cuales está la mayoría de los álbumes de Yes.
Slds!!!!




